El cumpleaños de Jon

B.G.R.
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Celebrar los tres años del niño con la primera consumición, tomar el café de siempre y volver a una cierta normalidad. Los clientes muestran su anhelo por poder tomar algo al aire libre

Higiene con vistas. - Foto: Patricia

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Por fin todo empieza a ser normal

«Ya tenías ganas. Esto es otra cosa», decía un cliente de un bar del G-2 que acababa de sentarse en la terraza en la que le esperaban otros dos amigos. Cambió el cortado por un vino y pincho de tortilla, cuidando las distancias de seguridad entre sus acompañantes. Las de las mesas estaba fijadas (dos metros entre cada una) y las disponibles, ocupadas pasadas las diez y media de la mañana. Cafés, cañas y vermús que sabían mejor en la terraza de un bar que en casa, animados por el buen tiempo y una sensación de volver a la normalidad aunque con mascarilla.

Los comentarios de los consumidores se repetían en cada uno de los establecimientos abiertos. «Sienta muy bien volver a recordar costumbres», decía Clara sentada en una de las terrazas de la Plaza Mayor. A varios metros, Ángela disfrutaba de su primer café y reconocía que ayer la vida se «veía de otra manera», esperando también el momento en el que poder visitar su pueblo,Quintanilla de las Carretas, algo que también haría. 

Jorge y Marta compartían mesa en velador de La Flora, sin ocultar que «sienta fenomenal» saborear de esta forma una cerveza, aunque reconocían que se esperaban una mayor trasiego de ciudadanos por el centro en el primer día de la fase 1. «Creo que la gente se lo está tomando con calma», aseguraba esta última. A un cierto miedo también aludían un grupo de amigos que esperaban su primer vermú en el Café España, mientras comentaban entre ellos que las terrazas del Espolón permanecían cerradas a esa hora de la tarde.

Todo se vivía como novedad en esta vuelta a la ‘normalidad’ con la reactivación de la hostelería. Y qué mejor ocasión para hacerlo que celebrar un cumpleaños, el del pequeño Jon, que ayer hacía tres años, reunidos con amigos y disfrutando con una caña para después volver a festejarlo en casa con la familia. Un buen día de conmemoraciones, aunque prime la prudencia e incluso haya clientes que se sientan un poco «raros»  después de más de dos meses confinados. Lo decía Quique en Gamonal, junto a a Alicia y Yudith. «Al principio se nos ha hecho un poco extraño, pero necesitamos socializarnos y esto es como un premio a la constancia de todos los ciudadanos», sostenía, no sin antes  dedicar la posibilidad que brinda poder disfrutar de una terraza a la labor de los sanitarios. 

[Información completa en la edición impresa de Diario de Burgos de este martes]