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Vendimiar con procedimientos mecánicos

I.M.L.
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La tendencia en los últimos años es que más bodegas, una de cada tres en 2020, se sumen al uso de esta tecnología para cosechar el fruto de todo un año de trabajo

Las máquinas vendimiadoras van recorriendo cada línea de cepas pasando por encima de ellas y soltando por vibración las uvas del raspón, que se queda en la cepa. - Foto: Jesús J. Matí­as

Los trabajadores que estos días se reparten por los pagos de la DO Ribera del Duero acaban más que cansados, deslomados de tanto doblar el espinazo. Unos vocablos que cada vez se utilizan menos en esta zona vitivinícola, y no porque se vayan a sustituir por anglicismos o neopalabras, sino porque la vendimia mecanizada gana más terreno. La cosecha anterior se contabilizaba que casi una tercera parte de la uva recogida se había vendimiado con máquinas, 33,8 millones de kilos de uva, lo que traducido en hectáreas es una cuarta parte del territorio amparado por la DO, lo que equivale a 5.600 hectáreas gracias a las 35 máquinas que llevaron a cabo estos trabajos.

Una nueva forma de vendimiar a la que se sumaron en 2020 un tercio de las bodegas elaboradoras inscritas, lo que corresponde a 103, según el propio informe emitido por el Consejo Regulador, «incrementándose notoriamente el número de bodegas que utilizan este tipo de vendimia». Si nos fijamos en el peso recogido de manera mecanizada, el aumento en la anterior cosecha fue del 4%, una tendencia que sigue al alza en la actual vendimia.

Los que ya optan por esta mecanización de los trabajos de recogida de la uva son unos convencidos de sus ventajas. «Cada vez más desaparecen las reticencias entre los viticultores y bodegueros ante la vendimia mecánica, el 90% de los que la no vuelve a la vendimia manual», asegura Juan Manuel García Aparicio, gerente de Servicios Agrícolas Castilla, que este año cuenta con 15 máquinas vendimiadoras repartidas por toda la DO, lo que se traduce en sumar una superficie de vendimia de 3.000 hectáreas esta cosecha, en la su empresa ha creado 30 puestos de trabajo, entre maquinistas y tractoristas. «Para nosotros la vendimia en Ribera del Duero dura unos 20 días, porque tenemos las máquinas trabajando unas 18 o 20 horas al día, en diferentes turnos», apunta García Aparicio.

Para que una viña sea apta para este tipo de vendimia, «el único requisito que se necesita realmente es el sistema de conducción en espaldera y que la finca cuente con suficiente espacio para trabajar y maniobrar», especifica el gerente de esta empresa, por lo que las viñas viejas se tendrán que seguir cosechando a mano. 

Proceso por vibración. Cuando una de esas máquinas vendimiadoras entra en contacto con el viñedo, lo hace pasando por encima de cada uno de los lineales. Por vibración, al ir pasando sobre ellos, caen las bayas y algunas hojas, que se van expulsando por la parte posterior de la máquina, mientras que el raspón queda en la cepa hasta la poda de invierno. De esta forma, al descargar el resultado de cada pasada en la bañera que llevará el tractor a la bodega, lo único que cae son las uvas.

Los defensores de este tipo de vendimia no le ven más que ventajas. «La vibración de la máquina se puede regular, para asegurarte que las uvas caen en su momento justo de maduración» y «la recolección es mucho más rápida que la vendimia manual, te permite incluso vendimia nocturna y una selección de granos», apunta el gerente de Servicios Agrícolas Castilla y se ve en los restos que quedan en el viña según pasa la máquina vendimiadora, con las bayas que empiezan a pasificarse o las más pequeñas aún sujetas al raspón.

A todo esto se suma que esta vendimia mecanizada «solventa el problema de escasez de mano de obra cualificada», además de permitir la vendimia nocturna para que las uvas lleguen con una temperatura baja a la bodega retrasando el inicio de la fermentación y la rapidez, ya que en una hora se puede llegar a vendimiar una hectárea entera.

En definitiva, la llegada de la tecnología a la vendimia está facilitando mucho los trabajos en el campo sin que la calidad de los vinos se vea resentida en modo alguno. Si todo continúa como en los últimos años, las cifras de vendimia mecanizada en la DO Ribera del Duero seguirán su curva ascendente, quedando eso sí los reductos de las tan apreciadas uvas viejas, la gran mayoría plantadas en vaso, que seguirán necesitando que los vendimiadores tiren de riñones para cosechar el fruto del trabajo de todo el año.