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El expediente sí importa

G.G.U. / Burgos
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Estudiar merece la pena, aunque la tasa de paro entre jóvenes sea muy alta. Ese es el mensaje que lanzan varios burgaleses con currículos brillantes

Heras es investigadora y profesora de Química en la facultad de Ciencias de la capital. - Foto: Luis López Araico

Merece la pena dejarse la piel en los estudios en un país que tiene una tasa de paro juvenil del 56,13%, según la última Encuesta de Población Activa (EPA)? La respuesta es sí. No porque lo diga este periódico, sino porque así lo han afirmado cinco burgaleses o personas muy vinculadas a la provincia que tienen expedientes brillantes y que, aún estando en distintos momentos de su trayectoria personal y profesional, consideran que no hubieran podido alcanzar los mismos objetivos con peores notas. En unos casos, porque no hubieran conseguido las becas que les permitieron dar el siguiente paso en su formación y, en otros, porque les ha permitido afrontar retos más complejos con mayor seguridad y también con mayor éxito.

Este es el caso de Sofía Ortiz, una joven burgalesa que el próximo viernes recibirá el premio extraordinario de carrera en la Licenciatura de Derecho en el acto de inauguración del curso académico en la UBU, que este año estará presidido por el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera. Ortiz afirma estar convencida de que su esfuerzo ha merecido la pena y eso que, en apariencia, tener «siete u ocho matrículas de honor, quince sobresalientes y todo lo demás notables» a ella no le ha cambiado la vida. «Yo sigo esforzándome porque estoy preparando una oposición para ser fiscal y tener la mejor nota tampoco importa mucho, pero creo que cuanto más preparados estemos, mejor», explica en conversación telefónica durante una de las pocas horas de descanso que se da a la semana, las del trayecto en autobús de casa al preparador y del preparador a casa.

Ortiz no habla solo con el corazón de quien quiere creer que su esfuerzo ha merecido la pena, sino que sus primeras experiencias en la oposición parecen estar dándole la razón. La oposición a fiscal es la misma que la de la carrera judicial: hay un primer examen tipo test y dos orales. La media de tiempo que se tarda en aprobar está en torno a los cinco años de estudio. «El pasado abril, cuando solo llevaba tres meses preparando la oposición, me presenté por primera vez al examen y saqué 50 puntos sobre 100. Estoy contenta porque creí que no iba a conseguir más de 20, pero me di cuenta de que me acordaba de bastantes cosas que había estudiado en la carrera», explica, destacando que este resultado ha sido una inyección de energía para seguir encerrada en casa -estudia nueve horas al día- y preparar el siguiente examen de oposición, el primero de los dos exámenes orales que tendría que superar para convertirse en fiscal. Y con independencia de este primer éxito, Ortiz afirma que no le ha costado coger el ritmo de estudio y, por lo tanto, verse capaz de sacar la oposición.

Las notas importan, pero, sobre todo, en la medida en la que aportan conocimiento. Este es un aspecto en el que incide la profesora de Química Analítica de la facultad de Ciencias de la UBU María Aránzazu Heras, quien fue premio extraordinario de doctorado en 2002. Ella responde con un «por supuesto» a la pregunta de si tener un buen expediente sirve para algo y cree que, sobre todo, en un momento como este. «No sé por qué motivo parece que hay interés en lanzar un mensaje de desánimo, de que todo da igual. Yo creo que, de hecho, este es el mejor momento para que alguien empiece a estudiar porque para cuando haya acabado, es probable que las cosas hayan cambiado algo. Y las notas son un punto, pero lo importante es que se preocupen de aprender, porque para trabajar en una empresa igual no necesitas las mejores notas, pero sí una buena formación», destaca Heras.

Sin embargo, la adquisición de conocimientos no debe ser solo cosa del interesado. Miguel Ángel del Pozo, donostiarra criado en Aranda, es investigador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares y obtuvo premios extraordinarios en cada una de las fases académicas: Bachillerato, licenciatura (Medicina) y tesis. Es un convencido de que «merece la pena esforzarse», pero también cree que en España se está obviando que en la adquisición de conocimientos intervienen otros factores. «El esfuerzo no debe ser solo de los estudiantes, sino también del sector público y del privado, mediante una mayor inversión en educación e investigación», explica a través del correo electrónico, antes de añadir que en España «existe la visión de que lo que se dedica a educación o a la investigación es un ‘gasto’ que el país ‘no se puede permitir en estos momentos’. Al revés, es una inversión que redundará en un cambio económico positivo». Y, para del Pozo, el porqué es obvio: solo una población mejor formada y «ávida de conocimiento» será capaz de cambiar el modelo productivo actual, «basado en el monocultivo de la construcción y el turismo».

Tampoco el burgalés Juan Ayllón -premio extraordinario de fin de carrera en Biología e investigador en el hospital Monte Sinaí de Nueva York- está de acuerdo con la visión catastrofista de que es lo mismo sacar notas buenas que mediocres. Ya las pruebas se remite. Cree que es suficiente con mirar las estadísticas. «El paro juvenil se distribuye de forma muy distinta según el nivel de cualificación. Es una catástrofe a todos los niveles, pero golpea más a la gente con menos estudios. Sacar notas altas, tener un buen expediente y un currículo digno, independientemente de lo indicativo que sea de los conocimientos y habilidades adquiridas, son factores que dan opciones. Abren posibilidades. No te van a resolver la vida y hay tantas variables en juego que es imposible predecir que va a pasar, pero tienes más y mejores perspectivas con ellos», concluye.

Mª ARÁNZAZU HERAS - Profesora

«DE MI PROMOCIÓN, NOS QUEDAMOS EN LA UBU QUIENES MEJOR EXPEDIENTE TENÍAMOS»

María Aránzazu Heras es profesora de Química Analítica en la facultad de Ciencias de la UBU. Terminó Químicas con el tercer mejor expediente de su promoción y obtuvo el premio extraordinario de doctorado en 2002. Nada más terminar la carrera, estaba trabajando en lo que había deseado desde pequeña: la química. «Yo empecé a estudiar en medio de otra crisis, la de los noventa, cuando la tasa de paro también era muy alta. Pero siempre he creído que lo primero es estudiar, conseguir una buena formación, y luego, encontrar trabajo», explica en su despacho de la facultad burgalesa.

Como profesora, observa que hay muchos alumnos que no son conscientes de la importancia de sacar buenas notas hasta que entran en la recta final de la carrera o, ahora, del grado. Y, entonces, ya es tarde. «Yo creo que en esta vida lo más importante es preguntarse lo que se quiere hacer y, una vez que se tiene claro, luchar con todas las fuerzas y todas las posibilidades que se tengan para conseguirlo», afirma, especificando que este es un consejo que a ella le dieron en segundo de carrera y que ha sido fundamental a lo largo de enfocar su trayectoria profesional. De hecho, está convencida de que no hubiera conseguido ser investigadora y profesora con peores notas. «De mi promoción, nos quedamos en la UBU quienes teníamos mejor expediente porque también éramos quienes más opciones teníamos de conseguir becas de doctorado». Al haber empezado a trabajar tan pronto en lo que quería, Heras no se planteó marcharse al extranjero a trabajar, aunque sí se fue a cursar varias etapas de su formación.

En este momento, considera que el mejor consejo para los jóvenes es «que no se fijen en lo que pasa ahora, que piensen a largo plazo y que se formen».

Juan Ayllón - Investigador

«Las calificaciones que tuve me permitieron contactar con la gente con la que trabajo ahora»

Juan Ayllón terminó el Bachillerato con Matrícula de Honor y estudió Biología en Salamanca, donde obtuvo el premio extraordinario de fin de carrera y una beca del programa de Formación de Profesorado Universitario que le permitió doctorarse sin mayor desembolso para su familia. Desde 2009, trabaja en el laboratorio de investigación que el también burgalés Adolfo García-Sastre dirige en la escuela de Medicina del Monte Sinaí en Nueva York.

Semejante currículo conlleva mucho esfuerzo, pero también recompensa. «Las calificaciones que tuve durante la carrera me permitieron obtener una beca para hacer el doctorado, independizarme económicamente y contactar con la gente con la que trabajo ahora. ¿Podría haber hecho lo mismo con un expediente más bajo? Quizás, pero hubiera supuesto muchísimo más esfuerzo tanto para mí como para mi familia», explica Ayllón a través del correo electrónico.

Conseguir un contrato en el Monte Sinaí cree que es una cosa que ya no depende tanto de las notas como de la tesis, pero en cualquier caso, considera que siempre es más fácil alcanzar esa meta con buenas notas que con otras peores o mediocres.

Sin embargo, a pesar de semejante expediente, Ayllón asegura que nunca ha recibido una oferta de trabajo en España. «Lo que recibo son peticiones de ayuda y consejo por parte de colegas en España en situación precaria e intentando irse fuera», explica. A su juicio, no es que en Estados Unidos se tenga a los científicos e investigadores «en un pedestal», pero cree que su trabajo sí se considera importante para el desarrollo económico y social del país. «En España no. O quizás sí, pero no se puede traducir en un tejido científico propio de un país rico del primer mundo. No sé qué es peor», dice.

Jesús Garoz - Doctorando

«De momento, tener  buenas notas sí me está sirviendo»

Jesús Garoz tiene 25 años y ha obtenido los premios extraordinarios de Bachillerato, licenciatura y el próximo viernes recogerá el de máster en el acto de inauguración del curso académico 2013/2014. Durante todos estos años ha escuchado muchas veces eso de ‘para qué estudias tanto si vas a acabar en la lista del paro igual’ y explica que siempre ha dado la misma contestación: «Creo que cada uno tiene que hacer lo que más le guste, porque es la manera de conseguir las cosas. Sea una carrera, un grado de Formación Profesional, Idiomas o lo que sea».

Su expediente (8,27) ha sido uno de los puntos fuertes para que le hayan concedido una de las 68 becas de Formación de Profesorado Universitario que salieron en la última convocatoria. «Hay otras variables que puntúan como el grupo de investigación, el director de tesis, o el proyecto, pero el expediente también es importante, claro», explica, matizando que la beca le permitirá investigar en la universidad durante los cuatro años de doctorado. Considera que nunca se ha privado de nada por estudiar y que, buena parte de su éxito, se debe a que se ha organizado bien.

Garoz tiene previsto marcharse un tiempo a Inglaterra, pero confía en poder quedarse en España porque «soy muy burgalés» y porque cree que «hay que luchar por quedarse y levantar este país que, al fin y al cabo, es de todos».

Miguel Ángel del Pozo - Investigador

«El esfuerzo merece la pena, porque tener buen expedienete asegura poder elegir»

Miguel Ángel del Pozo nació en San Sebastián, pero se crió en Aranda. Obtuvo los premios extraordinarios de Bachillerato en Castilla y León y en la convocatoria nacional, además del extraordinario de fin de carrera en Medicina en la Universidad de Valladolid y de tesis. Este bagaje le permitió acceder a becas que le fueron abriendo puertas para encaminar su carrera por la investigación tanto en España como en el extranjero. De hecho, formó su laboratorio en California, pero a diferencia de lo que ocurre hoy, del Pozo recibió «una muy buena oferta de Madrid que no pude rechazar». Concretamente, en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares. «Soy un afortunado que hace lo que le gusta en su país y cerca de su familia», dice.

Del Pozo afirma que no percibe su trayectoria como un esfuerzo, sino que fueron las ganas de saber lo que le motivaron a estudiar. De ahí que considere que es «muy importante» que «padres y profesores enseñen de una manera que motive, para que el alumno no lo perciba como un esfuerzo baldío». A pesar de la situación actual, en la que él ve que hay alumnos e investigadores «brillantes a los que el sistema no les puede otorgar una beca», está convencido de que el estudio es la única garantía de éxito. «En momentos de crisis es cuando los más formados consiguen los mejores puestos de trabajo. Quienes no estudien, sin duda van a tener muy pocas opciones. Tener un buen expediente te asegura poder elegir», asevera. Yes más, del Pozo cree que «merece la pena invertir su futuro mediante una buena formación, pero este esfuerzo no debe ser solo de los estudiantes, sino del sector público y privado, mediante una mayor inversión en educación e investigación», concluye el investigador.