El heredero de El Colacho

I.P.
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Creador de media docena de grupos de teatro y autor de otros tantos textos y publicaciones, Ernesto Pérez Calvo recibe hoy la Calza del Año 2018 en Villadiego

El heredero de El Colacho - Foto: Miguel Ãngel Valdivielso

Ernesto Pérez Calvo se haría invisible hoy si pudiera al recibir el premio Calza del Año que entrega la Asociación Cultural Las Calzas de Villadiego. No podrá hacerlo, pero lo que sí hará es ceder buena parte del protagonismo a los miembros de Espliego, uno de los muchos grupos  de teatro que ha creado en la provincia, y que a buen seguro le tienen preparada más de una sorpresa en el acto de esta mañana. Y es que Pérez Calvo es así, le gusta poco ser el centro de atención, lo suyo es sembrar y después,  recoger aplausos cuando se baja el telón, pero con humildad y repartidos. Tal es así, que reconoce sentirse «abrumado» al compartir la Calza con personalidades como Alejandro Yagüe, Óscar Esquivias, Joaquín Díaz o entidades como Aspanias o la ONCE.   
El acto de entrega de este galardón, con el que se reconoce a personas e instituciones que se han destacado por su labor y compromiso social, cultural, científico, humanitario, deportivo... tendrá lugar en el auditorio Príncipe Felipe, un escenario perfecto para un hombre que ha dedicado su vida al teatro, desde que entró en el Seminario y después a lo largo de sus años de sacerdocio y docencia. ¿De dónde surge esa pasión? Ernesto Pérez cree que tiene mucho que ver con su patria chica, Castrillo de Murcia, y con la fiesta del Colacho, que como él mismo dice, es muy teatral, «una farsa sencilla y primitiva, pero con un personaje, un mimo, que intenta oponerse al Santísimo para provocar la reacción del público, que al final acaba participando en el espectáculo». Como cualquier otro niño sobre el que saltó el personaje, Ernesto también soñaba con el Colacho hasta que, finalmente, se quitó la espina al meterse en su piel, ya siendo sacerdote.
Pues si ya en el Seminario hacía teatro, no iba a dejarlo una vez ordenado sacerdote, ni mucho menos. Y así cada vez que el Arzobispado le mandaba a una parroquia, allá que montaba un grupo, sabedor de que es la mejor terapia para  comunicarse, socializar, mantener ágil la mental, adquirir cultura y  ¡cómo no!, recibir el aplauso de algo que se ha hecho en común. La Hormiga fue la primera compañía que formó, en Lerma; surgió en el seno de la Asociación Juvenil, en la que el teatro era una  más de las actividades que hacían: cine forum, acampadas, recorridos culturales, y hasta editaban una revista.
Después, cuando llegó al instituto de Villadiego como profesor de Historia yGeografía, tampoco se pudo quedar solo corrigiendo exámenes, sino que involucró a otro grupo para formar Espliego, lo mismo que haría después en el intitulo Comuneros de Castilla, donde montó varias obras con alumnos y se hizo cargo del grupo Encaje que ya existía y sigue activo en el barrio. Así que con tanto grupo, Pérez Calvo no para de ensayar, al mismo tiempo que sigue con su labor sacerdotal -de ésta no se jubila, como sí hizo hace ya varios años de profesor-, de escribir y dirigir obras con grupo como Potámides, de Castrillo del Val, el Grupo Tierra de Lara en su representación del Conde Fernán González, en San Pedro de Arlanza, o el texto SanJuan de Ortega o el servicio al peregrino.
Ahora, anda entretenido con el nuevo montaje de La burgalesa de Lerma, de Lope de Vega, para la Fiesta Barroca, pero que podría estrenarse antes aprovechando la celebración de Las Edades del Hombre. En Villadiego, con Espliego, siguen representando Taxi, y está inmerso en el texto sobre la boda de Fernando III y Beatriz de Suabia (un encargo de René J. Payo) para representarla el próximo año con varios grupos, siguiendo el ejemplo de Una catedral soñada,  sobre un texto teatral escrito por él mismo, que se estrenó el pasado mes de julio, con la Escalera Dorada de la Seo burgalesa como escenario, con 70 actores de los grupos Potámides, Espliego y Escaje y la colaboración de La Hormiga con una danza renacentista.
Otra obras que llevan su firma son El vaso de vino, El ahorcado descolgado de Santo Domingo de la Calzada, La batalla de Tamarón, Cuentos Veredes para el Camino de Santiago, Arras de boda o Don Jerónimo Merino ¿cura o guerrillero?, así como las publicaciones La fiesta del Colacho, una farsa castellana y La fiesta del Judas en la provincia de Burgos.