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Más allá de arte en la piel

B.A. / Salas de los Infantes
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Javier Pérez está detrás de El Jaro Cañota, un nuevo espacio dedicado a la creación artística en Salas. En él tatúa, realiza dibujos e ilustraciones y ofrece talleres de talla de madera

Javier Pérez ha decorado su nuevo estudio de Salas con algunos de sus dibujos más personales y con una moto de su padre, que ha restaurado. - Foto: f2estudio

Tenía en Alemania casi todo para ser feliz: un buen trabajo, un sueldo y una buena casa, pero no lo era. Se acordó entonces de El Jaro Cañota, un gitano del pueblo de su padre que vivía en una cueva y que no terminó de habituarse a la vivienda que le ofrecieron en el pueblo, por lo que regresó a su guarida. «Me sentía desubicado, fuera de mi sitio», comenta Javier Pérez, que guiado por su sentido artístico, que le inculcó su abuelo Francisco, decidió dejar atrás su empleo en fábricas -antes de 2 años en Alemania también trabajó en Burgos- y luchar por lo que realmente quiere y se ha preparado: poder expresar lo que lleva dentro a través de diferentes técnicas artísticas. 

Con formación en Conservación y Restauración de Bienes Culturales, que cursó en Madrid; y Artes Plásticas y Diseño en Artes Aplicadas a la Escultura, que cursó en Valladolid, Javier Pérez acaba de abrir en Salas de los Infantes un nuevo espacio dedicado a la creación artística: El Jaro Cañota. «Mi historia me recordó a él y el nombre me hacía gracia», comenta el joven emprendedor, que cuando regresó del país germano también se formó en la realización de tatuajes, primero en Elche y después en Madrid. 

«Intento hacer un poco de todo. Mi vocación es ser artista y mi aspiración es mostrar mi propio estilo. No me cierro a nada». Y basta traspasar las puertas de su nuevo local, qué el mismo ha reformado con ayuda familiar, para ver su versatilidad. Javier hace ilustraciones y dibujos, «para tesis, cuentos o invitaciones de boda, para todo lo que me pidan y suelo coincidir con lo que quieren», explica en referencia a estos encargos. De la pared de su estudio cuelgan algunas de sus realistas obras, quizás las más personales y a las que más cariño tiene, dibujos a carbón, lápiz o tinta, incluso un autorretrato. También hay algunas esculturas, entre las que destaca una colección tallada por su abuelo. «Es un tributo al maestro, él me enseñó a tallar de niño y tengo guardadas muchas de sus piezas». Precisamente a dar forma a la madera es a lo que enseña en El Jaro Cañota a través de diferentes cursos. Ahora está impartiendo uno de iniciación y se plantea ofrecer otro de restauración de muebles. «A ver si la gente se anima y se va apuntando, porque tengo muchas técnicas y disciplinas que enseñar. De dibujo también», comenta Javier Pérez, que igualmente realiza trabajos de restauración por encargo y está luchando por hacerse un hueco en el medio rural, por el que ha apostado. 

En una parte más íntima de su estudio es donde realiza los tatuajes, y lo tiene claro: «No todos los tatuajes son arte. Yo no copio, hablo con el cliente, me da sus ideas y hago unos bocetos y el definitivo y luego pinto en la piel, cuando pincho la tinta me sé casi el dibujo de memoria, no hay fallo, porque lo he hecho antes un montón de veces. Mis trabajos marcan la diferencia en real. En Instagram están todos retocados y yo jamás modifico nada», comenta Javier, que exhibe su labor en esta red social y con el que se puede contactar en eljarocanota@gmail.com.