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Una vendimia al estilo tradicional

L.N. / Gumiel de Mercado
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Sin despegarse del móvil ni un sólo segundo, un grupo de blogueros y comunicadores de Costa Rica, Venezuela, México y España disfruta de lo lindo con el pisado de la uva en la bodega Pradorey

Uno de los momentos más divertidos se produjo durante el pisado de las uvas. - Foto: Luis López Araico

Pocas bodegas en la Ribera del Duero mantienen en la actualidad la tradición de pisar la uva como se hacía antaño. Una labor irresistible para todo influencer que se precie. Así que dispuestos a vivir esta experiencia en primera persona, una decena de comunicadores y blogueros llegados desde Costa Rica, Venezuela, México y España aterrizaron ayer en Pradorey 'armados' con una batería de móviles y cámaras de ultimísima generación.  

La guía que les acompañó y explicó todo el proceso de elaboración del vino ya les advirtió de primeras que en la comarca se solía utilizar de forma frecuente la expresión (con perdón de la palabra) de «pasarlas más putas que en vendimias». Porque poca gente tenía coche, así que les tocaba ir a pata hasta el viñedo. Se levantaban al amanecer y daba igual si hacía frío o llovía. Había que recolectar el fruto. Hoy las condiciones han cambiado, y mucho. De ello dieron buena cuenta este grupo de visitantes, que arrancaron la jornada con una cata de uva a pie de viña. 

Comenzaron quitando la piel al fruto, conocida como hollejo, y después lo masticaron. Primero con los incisivos y acto seguido con los molares. Paso a paso. «La sensación es como la de una lija suave», comentó la responsable de enoturismo. Después, probaron la pulpa, «como una gominola con un punto de acidez». Eso sí, sin tragar la pepita, que se comieron en último lugar.  

Fue entonces cuando llegó el ansiado momento de vendimiar. Ataviados con guantes y bata, se distribuyeron por la parcela dispuestos a cortar racimos... no sin antes hacer las fotos y vídeos de rigor. Que para eso se deben a sus seguidores. Uno tras otro repitieron el patrón: primero graban, después vendimian. Una labor que algunos llevaron a cabo por primera vez y que todos inmortalizaron por ser un trabajo que, como dijeron, no se ve del todo hasta que uno se encuentra a pie de viña. Porque el vino es mucho más que una botella, es el significado de todo un año de esfuerzo. 

Sin tiempo que perder, el grupo abordó la hora del despalillado, cuando las uvas se separan del raspón (esqueleto), un proceso que se puede llevar a cabo de forma manual o mecánica. Ayer, en Pradorey, con 520 hectáreas de viñedo propio, presenciaron ambas. Acto seguido, llegó el gran momento. Descalzos, y tras pasar primero por un balde con agua, unos y otros se lanzaron a pisar la uva. Pisa que te pisa. Sí. Y, sobre todo, graba que te graba. 

Las risas no tardaron en llegar. Por parejas, con los brazos sobre los hombros del compañero, definieron el pisado como divertido por el hecho de sentir cómo explota la uva y aseguraron que se trata de una experiencia única que todo el mundo debería vivir. 

El siguiente paso estaba claro: beberse el mosto que ellos mismos habían elaborado con el pisado. Y de ahí a un almuerzo en pleno campo donde no faltó la bota ni el porrón de vino. ¿Alguien da más?