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El Ayuntamiento se olvida de Fuente Prior

ANGÉLICA GONZÁLEZ
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La conocida como playa de Burgos lleva seis años inutilizada por sus malas condiciones y la hierba ha invadido un espacio de ocio acuático del que antes la gente disfrutaba gratis

Donde hace años la gente se refrescaba, jugaba y nadaba ahora hay una vegetación que cada vez avanza más hacia la orilla. - Foto: Luis López Araico

El del 2022 ha sido un verano más sin la playa de interior y ya van seis. El magnífico espacio de Fuente Prior en el que antes de 2017 los burgaleses aliviaban los rigores de la canícula ya no existe, y más que nunca se ha notado en estos meses atrás debido a las altísimas e inusuales temperaturas sufridas. Sí es verdad que sus orillas siguen constituyendo parte de una de las rutas andariegas más concurridas de la ciudad y que hay algún valiente que extiende la toalla a la vera del Arlanzón para tomar el sol, pero poco más puede hacer que contemplar la fauna que la puebla, que esa sí nada tranquilamente, y la ingente cantidad de maleza que ha crecido en su interior. Estas aguas fluviales recibieron un gran varapalo en el año 2016 cuando la Agencia Ambiental Europea la incluyó en una suerte de lista negra de zonas de baño en España y desde entonces no se ha recuperado y el Ayuntamiento ha movido un dedo para que se revierta.  

De esta manera, una forma gratuita de hacer ejercicio y de protegerse del calor ha desaparecido. Dice el concejal de Medio Ambiente, Josué Temiño, que el actual equipo de Gobierno no ve conveniente realizar a la Junta la pertinente solicitud  de inclusión de este espacio dentro de las censo de zonas de agua de baño, algo que se tiene que producir antes del 1 de febrero de cada año: «Nuestro criterio ha sido el priorizar el baño en las piscinas  municipales espacios que reúnen las garantías de seguridad y sanitarias requeridas para tal fin. En los tres años que llevo al frente de este área nadie ha solicitado bañarse en el río por ningún cauce de participación ciudadana y para poder hacerlo es necesario que la Junta conceda la autorización al Ayuntamiento, contar  con un socorrista y realizar analíticas en el agua para que se garanticen las condiciones de seguridad y se aseguren las condiciones sanitarias del baño». 

Tampoco intentó revertir la mala nota ambiental que la Unión Europea le puso a esta plaza urbana el anterior equipo que dirigía Javier Lacalle. Ni en 2017 ni en 2018 ni en 2019. La entonces concejala de Medio Ambiente, Lorena de la Fuente, daba explicaciones distintas a la misma decisión. En declaraciones a este periódico en 2019 indicaba que nunca se volvió a solicitar su inclusión en el censo de zonas de baño ante la seguridad de que la respuesta iba a ser negativa por parte de la Junta.

De la Fuente fue más prolija desgranando las razones que le impulsaban al Ayuntamiento a hurtar este espacio de ocio a la ciudadanía y varias eran de carácter técnico -estancamiento de las aguas y la gran cantidad de limo (barro mezclado con restos orgánicos)- y otras no tanto: «Lo mejor sería ir olvidándose del río y que la gente se bañara solo en las piscinas. Además, este lugar es de acogida y reproducción de aves y se evitaría molestarlas».

La causa última por la que Fuente Prior no es apto para el baño hay que buscarlas aguas arriba. Concretamente en Ibeas de Juarros y Castrillo del Val que aún carecen de depuradora de aguas residuales pero que en los próximos meses estará construida, ya que se adjudicó en abril de este mismo año. En el año 2018 el grupo de Ciudadanos en las Cortes de Castilla y León ya pidió que esta infraestructura se pusiera en marcha «como medida que ayudara a revertir la prohibición de bañarse en el río».