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Los ciberdelitos suben en Burgos un 50% en el último año

I.E.
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El Ministerio del Interior contabilizó en 2020 más de 2.300 ilícitos tecnológicos, sobre todo fraudes

Un policía de la unidad de delito tecnológicos hace pesquisas en su ordenador. - Foto: Alberto Rodrigo

Cuando las estadísticas de criminalidad apuntan hacia arriba se debe, en buena medida, al imparable incremento de la ciberdelincuencia, que ha multiplicado las posibilidades de los ‘malos’ de cometer estafas y fraudes. A través de internet y de las redes sociales son capaces de llegar a más ciudadanos, a quienes antes de la irrupción de las nuevas tecnología solo podían acceder de forma física o por correo ordinario. El número de ciberdelitos aumentó el pasado año en la provincia un 50% y se contabilizaron 2.345, por los 1.559 del ejercicio 2019, según la información que aportó el Ministerio del Interior.

La mayor parte de los ilícitos denunciados ante las comisarías y los cuarteles de la Guardia Civil son fraudes informáticos, 2.117 en total. Les siguieron las amenazas y coacciones, con 112; las falsificaciones, con 51, y los delitos sexuales, con una decena.

La espectacular subida de 2020 responde a dos factores. Por un lado, a la tendencia que se viene observando en los últimos años, con el desarrollo de internet y el comercio electrónico. Se trata de «delitos económicos, fraudes generalmente de cuantías no desorbitadas, que tienen una complicada respuesta policial y judicial, porque en muchos casos se efectúan con suplantación de identidad y desde países que no colaboran en su resolución», advierten fuentes policiales consultadas por este periódico.

Pero en ese incremento del 50% también ha tenido que ver la pandemia, porque con el confinamiento «aumentó el comercio electrónico y los ciudadanos relajaron sus hábitos de relación en internet». Ante la falta de contacto social, afirman las mismas fuentes, «la gente ha buscado amigos y negocios virtuales» en plataformas no seguras por las que se cuelan los ciberdelincuentes. Y es que «falta cultura de seguridad en internet» para evitar una estafas que «en un 90% son tremendamente burdas, que cuelan engaños que cara a cara no tendrían éxito, como si los enlaces, los nombres de las páginas y el lenguaje supuestamente oficial de muchas falsas ofertas tuvieran más capacidad de convencer la incauto. Además, los delincuentes no ignoran que «penalmente les sale más barato un fraude a través de internet que un robo clásico, y también más rentable». ¿Por qué? Porque a través de las redes sociales e internet disponen de un incalculable número de víctimas potenciales.