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El campo burgalés pide agua

I.P.
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El cereal acusa la falta de lluvias y las heladas que han ralentizado su crecimiento. Aunque la situación no es aún de alarma, crece la preocupación por el futuro de la campaña de secano y regadío, y más «si en dos semanas no hay precipitaciones»

El campo pide agua

La falta de lluvias en los dos últimos meses y los prolongados hielos, con cambios bruscos de temperatura a lo largo del día de hasta 15 grados, está afectando al normal desarrollo de los cultivos de cereal en la provincia. Por una parte, se ha ralentizado el crecimiento y el vigor de la planta del trigo y la cebada tempranos y, por otra, la falta de lluvia está retrasando tirar los abonos, que no surten efecto si no hay humedad. 

En cuanto al cultivo tardío, fundamentalmente cebada en la provincia, los agricultores se han decidido a sembrarlo pese a la falta de agua. En todo caso hay bastante incertidumbre y muchos profesionales se plantean, por ese motivo y por el altísimo coste de los abonos, renunciar a la cebada y dejar más hectáreas de girasol, que se siembra más tarde.

Los agricultores aseguran, no obstante, que aunque hay preocupación la situación no se puede considerar aún alarmante y confían en que el anticiclón desaparezca y lleguen las lluvias, así como que suban las temperaturas para 'despertar' a los cultivos de esa parada vegetativa que, aunque normal en esta época, se está prolongando en exceso. Las precipitaciones anunciadas para los próximos días tampoco parecen que vayan a ser importantes, aseguran tanto Fernando del Val, vicepresidente de la UCCL, como Esteban Martínez, presidente de Asaja, por lo que habrá que seguir esperando a que lleguen lluvias con más descarga de agua, «porque 3 ó 4 litros no arreglan nada», matiza Martínez. La situación es bastante similar en todas las comarcas de la provincia.

(Más información en la edición impresa de hoy de Diario de Burgos)