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Proponen incluir espacios verdes en nuevas urbanizaciones

C.M.
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La avenida de Cantabria ocupa el ránking de vía más ruidosa. Le siguen las calles Vitoria, Esteban Sáez Alvarado o Islas Baleares

La avenida Cantabria está al frente de las vías más ruidosas en Burgos capital. - Foto: Alberto Rodrigo

Según las últimas mediciones de ruido realizadas en la ciudad, que datan de 2018, un 63% de los burgaleses soportan un nivel de 55 o más decibelios durante todo el día y un 14,4% por la noche, lo que empieza a considerarse perjudicial para la salud. Las mediciones se hicieron a cuatro metros de altura sobre el terreno, dado que la principal fuente de contaminación acústica es el tráfico rodado. 

De ahí que la revisión del plan de acción plantee la necesidad de conservar las zonas libres de ruido existentes dentro de la ciudad y fomentar la creación de nuevas ‘zonas tranquilas o puntos verdes’, que habría de determinar y delimitar, al tiempo que hacer cumplir las medidas para su protección. Paralelamente, se plantea exigir la creación de nuevos espacios verdes en los planes urbanísticos y los proyectos así como también utilizar pantallas verdes para evitar la visión directa del tráfico rodado y provocar una «percepción psicológica de menor ruido». 

Aunque el cierre de la circunvalación (BU-30) ha descongestionado el tráfico interno, lo cierto es que hay vías que siguen teniendo un elevado nivel de ruido. Encabeza el ránking la avenida de Cantabria. Le siguen la calle Vitoria, las avenidas de la Constitución y Derechos Humanos, Esteban Sáez Alvarado, avenida de Islas Baleares, Santa Bárbara, Vicente Aleixandre, Islas Canarias o la avenida del Cid. 

Los grandes ejes viarios como la AP-1, A-1, N-I y BU-600 afectan especialmente a los residentes en los barrios de Cortes, Castañares, Villafría o Villalonquéjar mientras que el tráfico ferroviario o aéreo o la industria tiene escaso impacto en zonas residenciales.

El profesor de la Universidad de Burgos, Luis Marcos, que ha colaborado en la elaboración del documento asegura que hay una sensibilidad mayor al ruido. «Ruidos que parecían aceptables ahora no lo son por ser constantes y venir de varias fuentes. Tienen un efecto negativo sobre la audición y provocan su pérdida pero también estrés u otro tipo de patologías que pueden hacer la vida incómoda».

En este sentido, subraya la necesidad de realizar actuaciones que rebajen no solo los niveles de ruido más severo sino los que hasta hace poco se consideraban tolerables en decibelios (menos de 65). «No todas las personas son iguales ante el ruido y hay que adoptar medidas urbanas, de tráfico y de concienciación», añadió.

El concejal de Medio Ambiente, Josué Temiño, recordó que el Ayuntamiento están dando pasos para reducir el ruido incluyendo vehículos eléctricos para la conservación de los parques infantiles, introduciendo barredoras y sopladoras menos ruidosas en el contrato de limpieza viaria, renovando la flota de coches municipales en el mismo sentido o con la ordenanza de arbolado.