Dos años y medio de dolor

G.G.U.
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La unidad del HUBU que trata el malestar para el que no se ha encontrado alivio en otro sitio retrasa a 2021 citas solicitadas en 2018

La Unidad del Dolor se abrió en 2014, con atención de rehabilitadores y anestesistas, que ahora están bajo mínimos. - Foto: Alberto Rodrigo

Carmen es una burgalesa de 43 años con un historial médico abultado: protusiones discales, lumbociáticas bilaterales, fibromialgia, enfermedad celiaca, faringitis crónica e intolerancia a múltiples medicamentos. Tiene reconocido un grado de discapacidad del 35% y está pendiente de una declaración de incapacidad. En agosto y octubre de 2018 los servicio de Traumatología y Neurocirugía del HUBUla derivaron a la unidad especializada en el tratamiento del dolor, donde la citaron para el 27 de septiembre de 2019. Unos días antes de esta fecha, la paciente recibió una nueva carta, en la que la emplazan a acudir a una primera consulta en este espacio el 8 de marzo de 2021. Es decir, dos años y medio después de que la derivaran.  
Salvo el nombre de la paciente, que es ficticio, todo lo que se especifica en el primer párrafo de este texto está acreditado documentalmente y ha sido motivo de reiteradas reclamaciones en Atención al Paciente del HUBU; un servicio que periódicamente tramita las quejas de esta burgalesa con idéntico resultado en todos los casos: los plazos de las fechas no se acortan porque lo suyo «no es prioritario».«Es increíble», afirma con amargura, antes de preguntarse para qué sirve una unidad del dolor que cita para primeras consultas con plazos de uno o dos años.
La Unidad del Dolor era -y es- un espacio reivindicadísimo por el servicio de Anestesiología y Reanimación. Su creación se anunció en octubre de 2012, pero no fue hasta dos años después cuando empezó a prestar asistencia de forma continuada y con agenda propia en un espacio físico del HUBU: cada semana pasaba consulta un anestesista para atender, sobre todo, la problemática relacionada con la columna, mientras que otros dos médicos rehabilitadores asumían el denominado dolor periférico.
En el primer año de actividad tuvieron 811 consultas (239 primeras visitas y 572 sucesivas); unas cifras que fueron en aumento hasta que la progresiva merma de la plantilla de anestesistas -en un año se han ido diez especialistas- provocó que empezaran a posponerse citas, con ejemplos tan sonrojantes como el de Carmen:un horizonte de dos años y medio para aliviar los males para los que ningún otro especialista del hospital ha encontrado remedio. Y de ahí la derivación.
La indignación de esta mujer se basa, sobre todo, en el hecho de que ella ya estaba recibiendo tratamiento para el dolor en la unidad especializada de Valladolid. «Viví allí 17 años, pero con la situación que tengo decidí volver a Burgos y solicité la derivación a la consulta del HUBU», dice, subrayando que en 2018 ya le pareció «asombroso» que la citaran casi para un año después, cuando, se supone, la razón es un dolor crónico e invalidante.
Así, muestra los documentos en los que se comprueba que el 4 de octubre del año pasado la emplazaron a compartir su malestar con el anestesista de la unidad del dolor el 27 de septiembre de este año. Sin embargo, seis días antes de esta primera consulta, le llegó otra citación en la que, sin justificación alguna, le posponen la visita para marzo de 2021. El retraso ha sido motivo de una nueva reclamación en Atención al Paciente, ya que la afectada considera que semejantes plazos son una «tomadura de pelo»: citaciones con más de un año hacen que, en la práctica, la unidad del dolor de Burgos exista sobre el papel, pero no en la realidad.
Algo que también ha denunciado el servicio de Anestesiología de Burgos, al reclamar más personal durante un congreso internacional celebrado a primeros de octubre que trataba, precisamente, sobre los bloqueos regionales del dolor y su importancia en el día a día asistencial de cualquier hospital.