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Ciencia vs. ficción: los vehículos autónomos

Agencias-SPC
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Han sido actores destacados durante décadas. ¿Qué se ha convertido en realidad y dónde se ha equivocado Hollywood?

Ciencia vs. ficción: los vehículos autónomos

Christine

Christine, el coche de la película homónima del director John Carpenter es probablemente uno de los coches más terroríficos de todos los tiempos. 
Salido de la febril imaginación de Stephen King, el Plymouth del 58 que terminaba poseído por el diablo es un icono con vida propia poseído por un espíritu maléfico. Fue destruido varias veces a lo largo del rodaje, y en diversas ocasiones se arreglaron otros modelos de coches para suplantarlo, necesitándose hasta 20 sustituciones. Sin embargo, en el futuro no se espera que los coches puedan convertirse en asesinos a sueldo.

 

El coche fantástico

Michael Knight va en busca de delincuentes en su avanzado deportivo, de nombre K.I.T.T. y mantiene conversaciones como si de un humano se tratara. Se desplaza y aparca de forma autónoma, y su dueño se comunica con él mediante un reloj de pulsera.
Uno de los últimos desarrollos en el campo de la conducción automatizada es el sistema de estacionamiento automático y remoto, mediante el cual se le puede ordenar a un coche que avance hasta una plaza de aparcamiento y realice las maniobras oportunas. Y todo ello a través de un teléfono móvil. Su llegada al mercado es inminente.

 

El quinto elemento

En su afán por salvar al mundo, Milla Jovovich y Bruce Willis sobrevuelan la ciudad en El quinto elemento en un taxi aéreo con capacidad para moverse de forma autónoma.
Son muchas las empresas que ya están trabajando en taxis aéreos autónomos y eléctricos. Prácticamente todos están diseñados para realizar trayectos entre el centro de la ciudad y aeropuertos situados en la periferia, para poder huir así de los atascos. Algunos fabricantes planean lanzar sus vehículos aéreos al mercado en los próximos años. Técnicamente, este tipo de taxi que vuela de manera autónoma es factible.

 

Blade Runner 2049

La secuela del clásico de Ridley Scott retoma el tema de la difícil relación entre los humanos y los replicantes. Ryan Gosling viaja en un coche volador con capacidad para dirigirse a su destino de forma autónoma. A bordo de este vehículo siempre hay un dron para explorar los alrededores desde el aire.
La combinación de vehículos autónomos y drones podría ser útil. Se podría generar un mapa a vista de pájaro, por lo que los asistentes de conducción autónoma siempre sabrían lo que hay por delante. Los drones también podrían sobrevolar aparcamientos y encontrar espacios libres. 

 

Desafío total

En esta cinta, de 1990, Arnold Schwarzenegger se mueve en un taxi automatizado y conducido por un robot llamado Johnny.
La conducción autónoma cambia de manera radical la relación entre el usuario y el vehículo, hasta el punto de convertir el habitáculo en un entorno en el que poder trabajar o, simplemente, relajarse durante los desplazamientos. En un futuro cercano quizá sea posible mantener una pequeña conversación con el vehículo, pero no de la manera en la que aparece en la película ya que, probablemente, no habrá un robot humanoide en el habitáculo. 

 

Minority Report

Tom Cruise es acusado de cometer un asesinato en el futuro, por lo que intenta escapar en un vehículo automatizado Maglev, que funciona por levitación magnética. Sin embargo, las autoridades pueden interferir en los controles del automóvil.
En la conducción autónoma, la seguridad es clave. Ante posibles fallos, la tecnología debe permitir una intervención externa para resolver situaciones de riesgo. Por citar un ejemplo, en 2018 el estado de California decidió que los automóviles sin volante ni pedales debían poder controlarse de forma remota a través de una red móvil.