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A puñetazos en el hospital

I.E.
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Condenan a pagar una multa a un jefe de mantenimiento que golpeó a un subalterno en la zona de diálisis

Los hechos se produjeron en una sala dentro del Hospital Universitario (HUBU). - Foto: Alberto Rodrigo

Seguro que en un hospital hay mejores formas que la violencia para dirimir un desacuerdo laboral. Pero el 8 de diciembre de 2020, a las 10 de la mañana, fue el recurso que utilizó el técnico responsable de la guardia -era festivo- para zanjar una discusión con un subalterno en el Servicio de Diálisis. Tras no obtener respuesta de él ante la petición de información sobre una avería que se había producido en un aparato le propinó un puñetazo  que le hizo trastabillar y golpearse contra una estantería. Le provocó una contusión leve por la que el juzgado de Instrucción número 3  ha condenado al jefe de mantenimiento a una multa de 180, en una sentencia que ya ha sido confirmada por la Audiencia Provincial.

Ese 8 de diciembre, el jefe técnico de la guardia contactó con el empleado para quedar en la zona de diálisis, con el fin de hablar sobre una incidencia que había surgido en el servicio, una fuga de agua. Ambos entraron en una habitación, cerraron la puerta y el ahora condenado le pidió explicaciones al trabajador sobre dos averías, la de ese mismo día y la de la jornada anterior, que había tenido que ver con un problema de ruido en un aparato.

Según la resolución judicial, el empleado, en lugar de hablar, no dio respuesta, a lo que su superior le espetó: «Que me escuches, que me escuches, no sabes quién soy yo». Tras ello, el jefe de mantenimiento le propinó un puñetazo en el hemitórax izquierdo anterior, que le hizo caer sobre una estantería que tenía detrás, golpeándose la espalda. Después, la víctima del golpe abandonó la dependencia y se dirigió a Urgencias del HUBU, donde se le expidió un parte de lesiones. Detrás de él salió corriendo su jefe, quien se paró tras franquear la puerta para hablar por teléfono, tal como reflejaron las grabaciones de las cámaras que figuran en el procedimiento judicial. Al día siguiente, puso denuncia en la Comisaría.

En el juicio y también en las alegaciones que acompañaron al recurso que presentó su abogado defensor ante la Audiencia, el acusado admite los hechos periféricos pero no la agresión. Al contrario, aseguró que su subalterno, al sentirse presionado, salió de la sala de manera brusca y, al girar, se golpeó con una estantería que se hallaba detrás de él. Afirmó que no le tocó en ningún momento.

Ante la ausencia de testigos, tanto el juzgado de instancia como el tribunal provincial dan veracidad a la versión del denunciante. Por varios motivos. El primero, por la persistencia en la incriminación, ya que víctima, tanto al interponer la denuncia como en el juicio, sostuvo el mismo relato. Los magistrados, además, restan importancia a que acudiera a Comisaría no el día de los hechos sino al siguiente.

Asimismo, no existía enemistad entre ellos. El perjudicado negó haber tenido problemas con su jefe en los 9 años de relación laboral. Además, tanto el informe forense como las grabaciones de las cámaras llevan a la Audiencia a considerar que la conclusión de la juzgadora se «halla ajustada a los parámetros de la sana lógica y la experiencia».