Abascal arremete contra la derecha «cobarde»

J.M.
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Más de un millar de burgaleses abarrotan el mitin del líder de Vox. El candidato reivindica la defensa de España frente a la izquierda, los islamistas y los separatistas. Ensalza en su discurso la figura del Cid

Abascal arremete contra la derecha «cobarde» - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Una hora antes ya no quedaba ni un solo asiento libre en el claustro del Hotel NH Palacio de la Merced. El líder nacional y candidato a la presidencia del Gobierno por Vox, Santiago Abascal, abarrotó el mitin que celebró ayer en Burgos y alrededor de un centenar de personas se tuvieron que quedar fuera al alcanzarse el aforo máximo permitido. En total, un millar de personas, puede que incluso más, se volcaron con el político vasco, que en un discurso plagado de continuos mensajes de exaltación a la patria y a la unidad de España arremetió contra «la dictadura progre» y también contra «la derechita cobarde» del PP y de Cs.
A lo largo de su discurso, Abascal quiso aplacar el llamamiento al voto útil que, desde que se inició la campaña, está haciendo el Partido Popular y su líder, Pablo Casado, para frenar el avance de Vox. Y lo hizo al criticar que la aplicación del artículo 155 en Cataluña fue «una vergüenza», al denunciar que dicen una cosa cuando están en la oposición y luego en el Gobierno no cumplen o cuando afirmó que tanto los populares como Cs se «van a la esquina a gimotear en cuanto los progres» les critican.
Abascal se arrogó que «ahora el PP y Cs se van moviendo y van diciendo cosas que no se atrevían a decir. Estaban muy cómodos hasta que ha llegado Vox a pegar una patada» para defender al país. Eso sí, ninguneó a Casado al afirmar que ha reculado con sus propuestas lingüisticas cuando el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, se le ha echado encima o cuando le han obligado a desdecirse de su intención de prohibir los partidos independentistas.
Pero si el líder de VOX tildó al PP y a Cs de «problemita», del PSOE de Pedro Sánchez dijo que es «el problema. No ha tenido escrúpulos para pactar con todos los enemigos de España». Y aquí se refirió tanto a «los golpistas» (los secesionistas catalanes), de los que recordó que ya han hecho algún que otro guiño para pactar tras el 28-A, como «a los que justifican los asesinatos de sus compañeros socialistas en el País Vasco».
Los episodios de tensión vividos en los mítines que Abascal ha celebrado estos días en el País Vasco (ha visitado las tres capitales) también tuvieron hueco en su discurso cuando acusó al PNV de ser «cómplice» de la izquierda abertzale.
Ayer también unos 200 simpatizantes de izquierdas se concentraron en Burgos frente al hotel, desde donde increparon, al grito de fachas, tanto al dirigente de Vox como a quienes acudieron como público al mitin. A ellos también se refirió Abascal cuando afirmó que «los violentos encapuchados a las puertas de este acto, que tendrían que haber sido disueltos a pelotazos, estarían dispuestos a matarnos si pudieran. Esos violentos que hay por la vida amedrentando al personal, con el puño en el alto cantando La Internacional, que es un himno sangriento que ha acompañado a los mayores crímenes de la humanidad».
Abascal se comprometió a «reivindicar España frente a los progres, los islamistas o los separatistas que nos quieren amedrentar» y lamentó que «ya no existe ni Don Pelayo, ni el Cid, ni Burgos es la cabeza de Castilla. Los apóstoles del multiculturalismo de la inmigración masiva e ilegal van contra nuestro modo de vivir».
En varias ocasiones Abascal se refirió a los medios de comunicación, a los que acusó de «difamar» y «mentir» cuando definen a Vox como un partido de «ultraderecha», «xenófobo» o «machista».
Volvió a reclamar a la Junta de Andalucía, ahora gobernada por el PP «que la sanidad entregue los datos de los 52.000 ilegales que colapsan las listas de espera». Se despidió con un «Viva España» y recibiendo una gran ovación.