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La plantilla municipal adelgaza en 70 empleados en cinco años

J.M.
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Los sindicatos advierten del «estrés» en algunos servicios, denuncian una organización obsoleta y reclaman más agilidad en la convocatoria de plazas

Instalaciones municipales en el momento en que la pandemia obligó a suprimir la atención al público presencial en algunos servicios. - Foto: Alberto Rodrigo

La plantilla del Ayuntamiento de Burgos sigue aún sin recuperarse del tijeretazo en materia de personal que supuso la reducción a la mínima expresión de las tasas de reposición de los empleados públicos en la crisis económica de 2011. La medida, que perseguía una reducción a gran escala del gasto en las administraciones, llegó además en un momento en el que una generación de trabajadores se asomaba a la jubilación y ese revés sigue sin corregirse. Conocer con exactitud la plantilla del Consistorio capitalino es siempre objeto de controversia, si bien es posible realizar una comparación con los datos que se publican en los sucesivos presupuestos y es ahí donde se detalla que en 2017 había 1.199 plazas ocupadas frente a las 1.125 de 2022 (se incluyen las de la Sociedad de Aguas).

Tanto el secretario general de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO, Ángel Citores, como el presidente de la Junta de Personal y secretario general de Acción Sindical de UGT, Federico Sanz, hablan de una carencia generaliza de personal en todos los servicios y enumeran como casos flagrantes la situación en Servicios Sociales, Deportes, la Brigada de Obras, Almacenes Municipales...

En estas áreas, Citores denuncia el «estrés» por el que atraviesan los trabajadores y señala que no es una situación nueva ya que se intuía un interés de anteriores corporaciones por «dejar morir» determinados servicios con el ánimo de «externalizarlos». Coincide con esta teoría Sanz, que recuerda cómo recientemente el equipo de Gobierno quiso dejar en manos privadas la gestión (desde el punto de vista del mantenimiento, vigilancia...) de varias instalaciones deportivas. Finalmente, el Ejecutivo local rectificó y dio marcha atrás a la idea.

Sanz apunta también los problemas en áreas como Contratación (donde se forman importantes atascos) o Estadística. En este último caso, resta valor a que ese servicio se haya replicado en el nuevo edificio administrativo del Pueblo Antiguo de Gamonal ya que la solución encontrada ha sido la de trasladar a una persona de las dependencias de la Plaza Mayor.

Aguas es otro claro ejemplo. El gerente que tomó el relevó el año pasado alertaba de que faltaban 40 personas y denunciaba la falta de técnicos cualificados. Los procesos de selección realizados hasta ahora, para cubrir una pequeño número de puestos, han fracasado y ahora se está en la tercera intentona.

En Deportes faltan alrededor de 30 trabajadores, en el IMC unos 20, en autobuses solo son fijos 47 de 178 empleados...

Otro problema que se arrastra, según relata, es el de esperar a publicar las Ofertas de Empleo Público al año en el que están a punto de caducar. Un retraso al que se añade que en ocasiones se saquen plazas que luego quedan desiertas.

Aunque se advierte una voluntad por corregir la tendencia (es cierto que este año las cifras hablan de 10 plazas más ocupadas que en 2021), Citores lamenta que se sigue trabajando con la misma organización «que hace 50 años» y «se necesita urgentemente» adaptar la plantilla a una estructura moderna y de este siglo.

Si no se corrige, el problema continuará agravándose ya que «la edad media del personal laboral se sitúa en los 58 años y si la de los funcionarios está en 40, lo es porque la bajan sustancialmente los policías y bomberos». Lo que hace falta, según defiende, «es sangre nueva».

Otro capítulo aparte es el que tiene que ver con la alta temporalidad. Aquí, la solución pasará por la estabilización de unas 230 plazas que ahora se ocupan de manera interina. Eso sí, este paso, no exento de polémica, corregirá un vicio pero no incrementará el personal.