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«Hay pueblos y urbanizaciones indefendibles ante el fuego»

G. ARCE
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Entrevista a Alfredo Rodríguez, secretario y exdecano del Colegio Regional de Ingenieros de Montes

Alfredo Rodríguez, secretario y exdecano del Colegio Regional de Ingenieros de Montes. - Foto: Patricia

Decano de los ingenieros de montes de Castilla y León entre 2014 y 2022, actual secretario de un colegio con cerca de 300 profesionales, Alfredo Rodríguez lleva una exhaustiva cuenta de los rayos que han caído durante las últimas noches, de las hectáreas en perimetración del último incendio y de los pormenores en la investigación de las causas. Este verano «horroroso» le ha tocado, entre otros destinos, ir a la Sierra de La Culebra y también a las faldas del Castillo y, entre guardia y guardia como técnico forestal de la Junta de Castilla y León en Burgos, analiza desde la óptica de su colectivo profesional todo lo que está ocurriendo y lo que se puede hacer para mejorar en la lucha contra los incendios.

¿Cómo recordaremos este verano de 2022?
Estamos en un año muy complicado. Venimos de una sequía larga. En Burgos, hasta mayo, había llovido solo un 75% de lo que es normal, pero del 31 de mayo al 31 de julio solo han caído 6 litros por metro cuadrado cuando lo normal es que caigan 60. A la falta de agua hay que sumar varias olas de calor, con lo que cualquier cosa te monta un incendio. El cigarrillo mal apagado que otros años no prende, este sí y las llamas se extienden más rápido. Además, son habituales varios focos en diferentes puntos geográficos y no se llega a todos. Cuando hablo de altas temperaturas me refiero a las máximas y también a las mínimas, que están siendo anormalmente altas. En Burgos se ha trabajado tradicionalmente muy bien con cuadrillas de tierra por las noches, cuando baja el calor. Muchos fuegos han amanecido perimetrados (próximos a controlarse), pero este año no es fácil. 

¿Lo que resta de verano va a ser crítico?
Este año hay mucha sequía acumulada (solo han caído 12 litros por metro cuadrado en agosto con las últimas tormentas) y si se levanta el aire la tenemos liada otra vez. Las temperaturas son muy altas pero el viento, salvo en el incendio de Quintanilla del Coco, no ha sido tan acusado. Aunque bajen las temperaturas, la sequía y el viento pueden tornar muy complicado septiembre. Pero igual nos viene una semana de agua y hablamos de otra cosa...

¿El cambio climático obliga a replantear la lucha contra los incendios forestales?
El cambio climático está ahí y veranos como el actual vamos a tener más, pero no todos van a ser como este a partir de ahora. Estamos ante una especie de 'covid forestal' y no podemos sobredimensionar nuestros medios por lo que está ocurriendo. Es normal que el operativo antiincendios se desborde en algún momento, pero otra cosa es que estuviésemos permanentemente desbordados. No se puede estar pagando a gente que 9 de cada 10 años no hace nada. Cuando acaba el año (no este, claro), muchas cuadrillas de tierra han acudido a muy pocos incendios y su operatividad ha sido baja. No es razonable aumentar mucho los medios para hacer que muchos años prácticamente no actúen. Hay un peligro en situaciones como la actual en volcarnos mucho en extinción y recortar presupuestos en prevención. Para hacerse una idea, el uso de dos aviones antiincendios en una campaña cuesta 1,1 millones, una cantidad equivalente para contratar las cuadrillas de montes en Burgos durante 3 años los doce meses del año. Si no hay fuego, el avión está en la base y la cuadrilla está podando, desbrozando, entresacando... Todo lo que sea aumentar la prevención es perfecto:más retenes de tierra y más tiempo de contratación para ellos. 

Estamos ante una especie de 'covid forestal' y no podemos sobredimensionar nuestros medios por lo que está ocurriendo"

¿Cuál sería el retén ideal para evitar lo que está ocurriendo?
Actualmente, son 5 personas durante 5 días a la semana y 7 personas durante 7 días en verano. Si aumentamos el tiempo del grupo de 7 creamos empleo y actividad en el mundo rural. Dos aviones más, no lo crean.  Ahora corremos el peligro de tomar decisiones en caliente y que el dinero se nos vaya a extinción, algo que es muy difícil de cambiar.

¿Los ecologistas alientan la proliferación del fuego?
El rigor de Greenpeace en este tema está en consonancia con el Colegio y es muy elogiable y coherente. Es un tema de cambio de mentalidad que va calando en la sociedad. El monte de Navafría, en Segovia, acumulaba 250.000 toneladas de madera a finales del siglo XIX, ahora tiene 500.000 y durante este tiempo se han extraído 900.000 toneladas y se ha generado una gran actividad empresarial y rural sin castigar su vida natural. Es un monte bien conservado, con buitre negro y con pistas de acceso bien mantenidas. Estamos ante un modelo de gestión para ecologistas y para el sector. El Plan Director de Parques Nacionales prohíbe ahora los aprovechamientos comerciales de la madera. Así, se dejará de extraer madera, cesarán los ingresos por esta actividad y las intervenciones y las cortas se harán con cargo al presupuesto limitado del Parque. Crecerá así la madera en el monte, hasta las 400.000 toneladas, exponiéndolo al primer rayo que caiga...

¿La Sierra de Pinares es modélica?
Sí. Está bien aprovechada y con intervenciones que no solo no cuestan dinero, sino que lo generan. En esa comarca hay una mentalidad de conservación, mentalidad que debe ir calando también en la normativa. Tenemos una visión de la naturaleza en la que todos los individuos son valiosos, pero la naturaleza no funciona así:  lo importante son las poblaciones, no los individuos. Parece que cortar un árbol genera líos y los políticos y los alcaldes no quieren líos... He visto protestas populares hasta para hacer cortafuegos y fajas de protección en los montes, y luego llega el fuego y se echan en falta.

Lo importante son las poblaciones, no los individuos. Parece que cortar un árbol genera líos y los políticos y los alcaldes no quieren líos..."

¿Es posible atajar el mal uso de la maquinaria para evitar riesgos?
Ya se están adoptando medidas, aunque también hay protestas en este sentido. Un accidente le puede pasar absolutamente a cualquiera y este año más. Hay que trabajar en las horas más tempranas o tardías. Está claro que en una provincia como Burgos un altísimo porcentaje de incendios los provocan las cosechadoras. Y pasa poco para lo que podría pasar, porque el agricultor tiene cuidado. Algunos argumentan que las medidas de precaución les son muy caras, pues que esperen a tener un accidente para saber lo que es caro...

¿En Burgos hay bosques mal cuidados?
Sí. Si tomásemos el paisaje que teníamos en los años 60 y le ponemos el clima actual, no habría riesgo de incendios. Entonces eran montes muy pobres, muy explotados por la necesidad de leña y por los ganados, separados además por cultivos y pastos. Con el paisaje actual trasladado a los años 60, seguramente tendríamos grandes incendios. Un solo rayo te puede desatar una catástrofe, como a punto estuvimos de vivir en Pineda de la Sierra. El 30-35% del territorio de la provincia está arbolado e incluso hay espacio para forestar más. El problema es lo que se regenera por abandono, cuando desde el suelo hasta la copa de los árboles hay vegetación que permite el acceso de las llamas. Afortunadamente, se está metiendo menos dinero en forestación y más en prevención, trabajo en el que se centran las cuadrillas durante el invierno. 

¿Casos como el de Quintanilla del Coco volverán a repetirse?
Está creciendo el riesgo. Donde antes había huertas y eras cerca de las casas, ahora solo hay zarzas y hierba. Si llega el fuego... Uno de los problemas con los operativos es que haya un pueblo en riesgo. Todos los medios se priorizan para atender la zona habitada y no se cubren los frentes de monte ardiendo, con lo que el siniestro se agrava. Hay riesgo en los pueblos y en las urbanizaciones, algunas levantadas entre bosques preciosos en las que, si entra el fuego, son indefendibles. Es muy importante la autoprotección y que la gente tome conciencia de los riesgos que afronta.

El fuego también esconde un grave problema laboral: cuadrillas mal pagadas, bomberos no profesionalizados...
El diseño del operativo de la Junta creo que está bien en líneas generales. Muchas de las cosas que funcionan bien lo hacen, aunque sean muy cicateros con los trabajadores. Se les paga mal. Es un trabajo duro, con calendarios muy malos, sin casi posibilidad de libranzas y duran muy poco tiempo a lo largo del año. Es importante alargar su trabajo y su formación a lo largo del año, pues van a ganar en eficacia. Castilla y León paga 2 hectáreas de territorio forestal por habitante; en el País Vasco son 0,2 y en Madrid es mucho menos. Tenemos que atender mucha superficie con muy poco dinero. Creo que es justo que el Estado contribuya en esta lucha. En un incendio en Álava acuden equipos de La Rioja, de Castilla y León, de Aragón y también del Estado. En Castilla y León necesitamos todos los medios que tenemos y también los que aporte el Estado, que también está para eso. Detrás de una campaña antiincendios hay un gran operativo de personal, también en Burgos. Es un trabajo de locos, con diferentes turnos y varios equipos, de día y de noche, con camiones, puestos de vigilancia... Es muy complicado.  

¿Hay algún ánimo de lucro detrás de los incendios de este año?
Hay mucha leyenda urbana en torno a este tema.Los incendios se producen en zonas sin interés urbanístico y la ley prohíbe expresamente cambiar el uso del suelo quemado durante 30 años. En los montes de La Culebra, por ejemplo, no se podrá cultivar, no se puede, no hay posibilidad de cambiar el uso forestal de ese suelo. Los incendios generan mucha madera, pero hay incendios en Las Landas francesas y en España se han quemado más de 50.000 hectáreas, muchas de ellas arboladas. Es una madera quemada, endurecida por el fuego, sucia por el hollín y difícil de tratar con las máquinas. He visto multitaladoras que no han podido con la dureza de las encinas quemadas. Es una madera que hay que quitar del monte por razones sanitarias, pues atrae plagas que luego continúan con los bosques supervivientes. Sí, puede generar ingresos para los propietarios, pero mucho menos que si se talasen los árboles vivos en su momento. 

Los incendios se producen en zonas sin interés urbanístico y la ley prohíbe expresamente cambiar el uso del suelo quemado durante 30 años"

¿Siguen proliferando los pirómanos?
Creo que en buena parte del territorio de España no existen. En las zonas atlánticas (Galicia, Asturias,León, Zamora o Las Merindades) las quemas intencionales están ligadas a la limpieza de los montes, con una idea equivocada, irresponsable e ilegal del manejo del territorio. Nosotros hacemos ahora quemas controladas en invierno para evitar incendios grandes en verano. Es horroroso, en tiempos de calor como el actual, cuando anuncian la llegada de lluvias. Algunos van a prender a la espera de que la lluvia apague, aunque muchas veces las predicciones fallan... Algunas de las oleadas de incendios en Galicia vinieron de un pronóstico del tiempo fallido.

¿Cómo es el 'día después' del monte quemado?
Cuanto antes hay que eliminar lo quemado para que se regenere. La Junta ya ha establecido por decreto unos plazos para retirar la madera de la Sierra de La Culebra, el siniestro más grave que hemos tenido hasta la fecha. Si los propietarios no lo hacen, lo hará la Junta.