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Al borde de la ruina

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La decisión de Marruecos de suprimir el tránsito por los puertos españoles y la suspensión del paso del Estrecho, pero no por los franceses o italianos, supondrá la perdida de millones de euros para empresas de la zona

Al borde de la ruina - Foto: J. Ragel

La decisión del Gobierno de Marruecos el pasado domingo por la noche de excluir a los puertos españoles de las travesías marítimas que este verano conectarán al país con Europa supone un varapalo para muchas empresas que atienden estos barcos y para muchos inmigrantes marroquíes que verán encarecidos sus viajes.

El Ministerio de Asuntos Exteriores consideró que la decisión de Marruecos de dejar fuera de la Operación Paso del Estrecho (OPE) a los puertos españoles, los más usados en el que se considera uno de los mayores movimientos migratorios que se producen anualmente en Europa, se debe a la necesidad de «extremar la máxima seguridad» por temor al coronavirus.

Rabat, que no consultó con España para tomar esta determinación, sí que mantendrá un esquema similar al del año pasado, permitiendo el traslado en buques desde los puertos franceses de Marsella y Sète y el italiano de Génova y a través de la vía aérea.

Así la OPE, que supuso en 2019 el cruce desde España en barcos de 3.340.045 de pasajeros y 760.215 vehículos, según datos de Interior, queda suspendida por segundo año consecutivo.

Las infraestructuras españolas que se verán más afectadas son las de Algeciras y Tarifa, las más cercanas a Marruecos y que mayor número de desplazamientos suelen acoger, aunque también los puertos de Motril (Granada), Almería o Ceuta sentirán el descenso.

La decisión supondrá la pérdida de «millones de euros» para el enjambre de empresas que trabajan dando servicio a los buques que hacen estas rutas. «Cada escala de un barco en un puerto genera miles de euros de facturación en muchos sectores: el práctico, el remolcador, el provisionista, el suministrador, el que recoge los residuos, los de lavandería, toda una un amalgama de empresas de servicios», explicó Manuel Piedra, presidente de Aesba, la asociación de empresarios de servicios portuarios de la bahía de Algeciras.

«Este año había una buena perspectiva, pensábamos que iba a haber OPE, no como la que conocemos de antes de la pandemia, pero sí cierto movimiento», añadió Piedra, quien cree que «las cuestiones políticas» han intervenido en algún tanto por ciento en la decisión.

Por su parte, el presidente de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA), Gerardo Landaluce, recibió «con preocupación» la suspensión de la OPE, para la que ya habían comenzado a realizarse preparativos.

Para muchos de los 800.000 marroquíes que viven en España, según Ahmed Khalifa, presidente de la Asociación Marroquí para la Integración de Inmigrantes, la exclusión de los puertos nacionales supondrá un problema, porque la mayoría, sobre todo si son familias, prefieren viajar en coche. Les resulta más barato y les permite tener allí un medio para visitar a sus familiares.

Mientras, el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce (PP), tachó la decisión de «mala noticia para España en su conjunto, y para Algeciras en particular».