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Un burgalés, en el pódium de los mejores boticarios

A.G.
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El burgalés Yeray Rioja obtiene el número 4 de todo el país en el examen FIR (farmacéutico interno residente), un excelente resultado que le permitirá elegir el hospital donde formarse

Yeray Rioja. - Foto: Alberto Rodrigo

Hace apenas cinco años estudiar el grado de Farmacia ni aparecía en sus planes. Fue en el transcurso de una conversación informal con su mejor amiga, Ana Pascual, cuando comenzó a fraguarse un futuro académico que ha finalizado de la mejor de las maneras: Yeray Rioja, burgalés de 24 años, ha obtenido el cuarto lugar en el examen FIR , siglas de 'Farmacéutico Interno Residente', una prueba que le habilita para formarse con el objetivo de especializarse en una rama de la profesión. Este magnífico número (se presentó a la prueba, el pasado 27 de marzo, más de 1.500 personas) le abre todas las posibilidades para elegir el centro sanitario que quiera en el que ampliar sus conocimientos en la especialidad de Farmacia Hospitalaria, que es la que ha elegido, y, aunque aún no se ha decidido, con toda seguridad ese centro estará en Madrid: ""Yo siempre había tenido claro que iba por ciencias; además, mi madre estudió Biología ya mí siempre me han interesado mucho las plantas medicinales y en mi pueblo, Hoyos del Tozo, me gustaba hacer mejunjes con ellas. La salud también me llamaba la atención pero no me veía haciendo intervenciones, que las agujas me dan un miedo terrible, así que me pareció la mejor opción ", explica en el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Burgos, institución que cedió gentilmente sus instalaciones para realizar esta entrevista.

Estudiante de Primaria en el colegio Juan de Vallejo y de Secundaria, en el IES Pintor Luis Sáez, Yeray reconoce que sus notas no fueron nunca especialmente brillantes hasta que llegó a la universidad: "Sí que sacaba buenas notas pero a veces me quedaba alguna asignatura , pero en la carrera fui ganando más seguridad porque cada vez me iba gustando más lo que estudiaba. Cuando las materias me interesan me resulta muchísimo más fácil estudiar, por lo que en la universidad me fue bastante mejor ".

Sus asignaturas favoritas han sido Farmacognosia (disciplina que se encarga del estudio de las materias primas de origen biológico que pueden ser empleadas para fabricar medicamentos o que presentan interés terapéutico), Toxicología y Farmacología que dice que le apasionaba ". Así que estas y todas las demás las fue aprobando con buena nota. Tras concluir el grado se puso a trabajar en la farmacia Luis Marcos, de Salamanca, ciudad en la que estudió. Allí disfrutó mucho porque no solo estuvo, como explica, "a pie de mostrador", sino que tuvo la oportunidad de participar en la realización de muchas fórmulas magistrales. 

Ana Pascual iniciará su formación como matrona.Ana Pascual iniciará su formación como matrona. - Foto: Alberto Rodrigo

Llegaron marzo de 2020, la pandemia y el confinamiento y comenzó a estudiar "pero en plan tranquilo". En junio reanuda y termina las prácticas hacen, presenta el TFG y le hacen un contrato de verano en la misma farmacia, pero al comprobar que las clases preparatorias del examen FIR no iban a ser presenciales decidió volver a Burgos "y ya sí ponerme a estudiar de manera más exhaustiva ".

Esta manera "más exhaustiva" se fue intensificando a la vez que se iba acercando la fecha de la prueba y Yeray cuenta que aunque nunca se puso nervioso antes de un examen sí que sintió una cierta conmoción conforme se acercaba el momento: "Salí bastante contento. Llamé a mi familia y amigos para contarles que me había salido bien y que tenía buenas sensaciones porque había muchas preguntas que me sabía y fui muy bien de tiempo, pude repasarlo y mirar los fallos. Pero nunca me imaginé que iba a sacar tan buena plaza ".

Unos días más tarde, el 15 de abril, entra en la página web del Ministerio de Sanidad donde estaban los resultados y al ver que había quedado el cuarto de todo el país tuvo que volver a leerlo "pensando que quizás me había despistado": " Me quedé en estado de shock, llamé a mi familia y quizás sí se me saltaron un poco las lágrimas pero tenía una cierta sensación de incredulidad y hasta el día siguiente no entró la euforia y la alegría ". La clave del éxito ha sido, en sus palabras, una suma de organización y constancia y "estudiar con un poco de cariño hacia las materias, es decir, implicarte emocionalmente y no tomártelo como si fuera un castigo o un aburrimiento porque así se memorizan mejor las cosas, cuanto más interés le prestas a las materias se te quedan mejor ".

Aunque nunca ha ocultado que ha estudiado muchas horas y que es muy trabajador, Yeray es también el que cierra los bares cuando toca: "Cuando estoy de vacaciones soy el último que vuelvo a casa", dice, y agrega que está aprovechando estos días antes de incorporarse a la formación en ver a la gente a la que ha tenido "algo abandonada" en los últimos meses.

Está profundamente agradecido a su familia, no solo por el apoyo que recibí siempre durante la carrera sino porque han hecho un esfuerzo extra para que él pudiera preparar el FIR sin sobresaltos. La norma del Ministerio indicaba que cualquiera que hubiera sido contacto de un positivo no podía presentar al examen por lo que su padre se marchó al pueblo y su hermana apenas salía de la habitación. "Se volcaron en protegerme para que no ocurriera nada".

"RECONOZCO QUE FUIMOS UN POCO FRIKIS". Para Yeray Rioja, su amiga Ana Pascual ha sido un gran apoyo. Juntos prepararon sus respectivas pruebas, ya que ella hizo el mismo día el examen del EIR (enfermera interna residente) y también obtuvo un gran resultado: el número 145 entre más de 8.000 candidatas. "Tenía claro que iba a estudiar Enfermería hasta el punto de que cuando terminé la Selectividad no tenía ninguna segunda opción", cuenta. Compañeros de colegio e instituto - "somos amigos de toda la vida" - empezar a preparar al alimón los contenidos y llegan a reconocerse, entre risas, "un punto frikis", en palabras de Ana, "porque igual estábamos tomando una caña y estábamos comentando contenidos, algunos de los cuales eran comunes, y nos hicimos un grupo en whastapp solo para hablar de esto ". Así que cuando acabaron el examen -en Valladolid, adonde viajaron juntos, y en edificios anexos- se llamaron enseguida y se dieron un gran abrazo "porque nos había salido súperbien y estábamos eufóricos". Ana está muy orgullosa de cómo le ha ido a Yeray: "No me sorprendió en absoluto".

Esta joven estudió en la Universidad de Burgos, trabajó tres meses en la maternidad del HUBU y más tarde en una residencia de ancianos porque la especialidad de geriatría también le llamaba la atención, aunque finalmente se ha decidido por la de matrona, que quiere hacer en Madrid: "Siempre me ha gustado mucho todo lo relacionado con la mujer y, de hecho, mi asignatura favorita de la carrera fue la que tenía que ver con la salud sexual y reproductiva femenina". Lo que más le gusta de la especialidad de matrona son los partos: "Cuando estoy presente me emociono igual que los padres".

Ana y Yeray estaba previsto hacer un viaje a Tailandia cuando terminara todo pero debido a las restricciones lo han tenido que retrasar: "Hemos hecho pequeñas celebraciones pero el plan sigue en marcha y en cuanto podamos nos iremos".

enfermería.