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«No ha sido tan catastrófico como vaticinábamos»

B.G.R
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La presidenta de la FEC, Consuelo Fontecha, precisa que detrás de los ceses de actividad están el auge de internet y la anticipación de planes de jubilación

La FEC ha detectado cierto dinamismo en los traslados a otros locales. - Foto: Jesús J. Matí­as

El comercio permaneció dos meses cerrado durante el confinamiento y pudo retomar su actividad bajo cita previa a principios de mayo de 2020. El pesimismo marcaba las previsiones iniciales sobre las consecuencias de la pandemia y, aunque ha sido uno de los sectores más perjudicados, con pérdidas de facturación de un 70%, su evolución se presenta mejor de la esperada. «Los datos no resultan tan catastróficos como vaticinábamos», explica la presidenta de la FEC, Consuelo Fontecha, en referencia a las conclusiones del censo.

Eso en líneas generales, porque la lectura positiva o negativa depende de las actividades económicas. Consuelo Fontecha se detiene en los cierres de los establecimientos dedicados al equipamiento de la persona (ropa, calzado y complementos), el que más ha sufrido el miedo de los ciudadanos y las  restricciones de la vida social, al reducirse a mínimos la celebración de eventos. Circunstancias todas ellas que se suman a una situación difícil que ya se arrastraba con anterioridad y que se ha visto acrecentada con la «aceleración» del consumo a través de internet. De hecho, la propia patronal está trabajando en el lanzamiento de una plataforma, al estilo de un Amazon local, que permita reunir en la red a 300 establecimientos.

A pesar de todo, Consuelo Fontecha valora con esperanza esos cambios de ubicación que se han producido a locales más amplios o a primeras líneas comerciales porque supone «dar una mayor visibilidad a los negocios», al tiempo que hace las calles más atractivas y esto se traduce en un impulso al consumo.

La alimentación, que fue uno de los sectores con peores resultados hace tres años, crece levemente, algo que supone una importante noticia para la patronal. «Mantenerse ya es todo un éxito», subraya Consuelo Fontecha, quien pone de relieve la capacidad de esta actividad de adaptarse a la nueva realidad ofreciendo nuevos servicios como el reparto a domicilio desde el confinamiento.

Esa percepción inicial de pesimismo estaba marcada por la incertidumbre, el peor enemigo para la venta de aquellos productos que no son de primera necesidad, y que se daba tanto en el empresario como en el consumidor. «Lo que todos estamos esperando es que en octubre, esta sensación de normalidad en el dinamismo del consumo que se está viviendo ahora se mantenga en el tiempo», señala la presidenta de la patronal, quien confía la recuperación del sector a las restricciones de la vida social. Y es aquí donde se mantiene a la exceptiva de lo que ocurrirá la próxima temporada en relación con eventos como la celebración de cenas de empresa o las reuniones navideñas.

Más allá de estos grandes sectores, sobre todo el del equipamiento de la persona, Consuelo Fontecha señala hay otras muchas actividades económicas que han trabajado y que continúan haciéndolo durante la pandemia con «cierta normalidad» al estar menos condicionadas al consumo vinculado a las relaciones sociales.