Los podólogos piden que se cree una unidad de pie diabético

P. Velasco
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Consulta de una clínica podológica de la Comunidad - Foto: Ángel Ayala

Los colegiados consideran que la creación de este equipo en el Hospital Clínico de Valladolid supondría un ahorro para las arcas públicas, ya que se evitarían el 80% de las amputaciones

El 80 por ciento de las amputaciones que se realizan como consecuencia de un pie diabético se pueden evitar con el consecuente ahorro económico que esto supondría para el Sistema Nacional de Salud (SNS). Solo en España, en torno al 14 por ciento de la población padece diabetes, y entre el 15 y el 20 por ciento de ellos tendrán alguna úlcera de pie diabético. Una complicación por la que cada 20 segundos se produce una amputación en el mundo, según los últimos estudios internacionales publicados.
«El pie diabético es un problema la mayor parte de las veces mal diagnosticado que puede comenzar con una simple rozadura, un pequeño corte o un callo en un dedo pero cuya mortalidad a cinco años es superior a la del cáncer de colon y solo se ve superada por la del cáncer de páncreas y el de pulmón», explica el vicepresidente del Colegio Oficial de Podólogos de Castilla y León (Copcyl), Borja José Altonaga Calvo, que reivindica la inclusión de la podología en el sistema sanitario público y la creación de unidades multidisciplinares de pie diabético dentro de la Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud para paliar esta situación. Una vieja demanda de los podólogos castellanos y leoneses que, de momento, parece no tener visos de convertirse en realidad.
Su propuesta, que se remonta al año 2015, incluye la creación de una unidad multidisciplinar en las que trabajen un podólogo y un cirujano vascular, donde se diagnostique y se ofrezca un tratamiento adecuado para estos enfermos. Con este objetivo, el Colegio Oficial de Podólogos de Castilla y León inició conversaciones con la Consejería de Sanidad en octubre de 2015 para convertir este proyecto en realidad en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid.
Un mes después mantuvieron un encuentro con varios responsables de esta cartera de la Administración regional donde se debatió acerca de la documentación presentada en la que se demostraba el ahorro económico que supondría la creación de esta unidad, así como otras ventajas como la disminución del número de amputaciones y de la mortalidad de estos pacientes. «La propuesta de la Administración fue que el Colegio organizará, financiada por el Sacyl, cursos de formación a enfermeras para el diagnóstico y manejo del pie diabético», explica Altonaga Calvo, una propuesta que descartan: «Evidentemente desde la institución colegial no vamos a fomentar ni permitir que se fomente el intrusismo profesional».
Tras este primer acercamiento, el Colegio de Podólogos fue recibido por la Dirección Médica del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, que tras escuchar sus propuesta y las mejoras que implicaría para los pacientes de pie diabético la creación de una unidad multidisciplinar de estas características, objetó fundamentalmente dificultades legislativas al no encontrarse la profesión podológica incluida dentro del sistema sanitario público de la Comunidad.
Consejo territorial

El proyecto de los Podólogos volvió de nuevo a la mesa de la Consejería de Sanidad con motivo de la celebración del Consejo Territorial de Salud, donde el consejero de Sanidad presentó el Plan Estratégico de Eficiencia y de Control y Reducción de Listas de Espera (Perycles) y solicitaba a todos los profesionales sanitarios propuestas para mejorar la efectividad y eficiencia del Sistema Sanitario de Castilla y León. «A el día de hoy, dos años después, no hemos vuelto a tener ninguna noticia ni muestra de interés alguno por parte de la Consejería por retomar las conversaciones», asegura.
La propuesta del Copcyl consiste en la creación de dicha Unidad de Pie Diabético en el Hospital Clínico de Valladolid, conforme al modelo ‘Toe and Flow’ recomendado por los expertos en pie diabético a nivel internacional (International Working Group on the Diabetic Foot, actualmente D-Foot International) contando con un podólogo, además de los cirujanos vasculares, enfermeras y demás profesionales que ya trabajan en el centro hospitalario. «Lo ideal sería tener una unidad de pie diabético en cada hospital de referencia y un podólogo en cada centro de salud, o al menos en los centros de especialidades pero, de momento, con empezar creando una unidad hospitalaria nos conformamos», añade.