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Rocío Martínez

Mens sana in corpore sano

Rocío Martínez


Un clásico como los de antes

25/10/2021

Se recreaba el realizador en los planos aéreos de un Camp Nou casi como el de antes de la pandemia. Más de 86 mil personas en la grada. El Clásico, como un símbolo de la recuperación. Desde marzo de 2020 no veíamos algo así. El virus por fin empieza a darnos un respiro aunque celebraciones y tristezas aún queden escondidas tras las mascarillas.

Sí pudimos ver las de los protagonistas, como la alegría de Ancelotti, que le ganó la partida a Koeman. Qué buen estratega el italiano. El contraataque también mola. Rivales de banquillo, me gustó mucho su complicidad al final. Son colegas, si alguien puede entender lo que sufren son ellos. Ningún entrenador debería, por cierto, sufrir el acoso al que un grupo de aficionados sometió a Koeman cuando salía en su coche. Hay límites que no se pueden pasar. 

El duelo planetario que vieron 600 millones de personas inunda de paladas de felicidad a los blancos y supone un tormento para un Barça impotente. Aquel famoso "es lo que hay" parece que va a perseguir un tiempo a los culés.

Sin un excesivo brillo, el Madrid tuvo el control, no pareció ni sufrir. En la primera parte subido a lomos de Vinicius, un relámpago, una centella que encara, sin complejos. Y mira que ha tenido que aguantar chanzas este muchacho. Un Clásico siempre es el mejor lugar para consagrarte. Éste pasará a la historia como la consagración de Alaba, principio y fin del gol que marcó el partido. La defensa blanca tiene nuevo jefe. ¡Quién nos lo iba a decir! 
También El Clásico es el mejor escenario para felicitar a tu madre. Eso hizo el único español en el once inicial del Madrid, Lucas Vázquez, tras marcar un gol en el que el retrato de empuje y velocidad que le hizo a Eric García es para verlo. No fue un partidazo, pero qué maravillosa rivalidad. Si no existiera habría que inventarla. 
Y sin solución de continuidad, el Burgos-Huesca. ¡Dos victorias consecutivas, todo un botín! Y el segundo de Valcarce para ponérselo en bucle. ¡Bravo!