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Kilómetros de felicidad

Ó.C.
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Los mirandeses Abraham García y Marina Merino viven una aventura que les llevará desde la Patagonia argentina hasta Alaska. En enero iniciaron el viaje y esperan que pronto abran las fronteras para empezar a escalar en el mapa

La pareja mirandesa ha iniciado el viaje entre las montañas de la Patagonia. - Foto: DB

Es el sueño de mucha gente, pero no todo el mundo da el salto. Dejar atrás lo cotidiano para vivir una aventura parece la manzana prohibida y Abraham García y Marina Merino la dieron un buen mordisco. Ahora están en plena travesía, recorriendo la distancia entre la Patagonia y Alaska. Nomadexpedition surgió con la planificación de esta pareja de mirandeses, cansados de la sensación de volver de vacaciones con ganas de conocer más rincones.

Abraham explica que llegaron a Argentina en marzo de 2020, justo antes de que todo estallara, no para arrancar con el viaje, sino como una toma de contacto con el país y vivir un tiempo antes de arrancar. Pero la pandemia hizo que todo se precipitara, porque «se cerró todo durante diez meses de cuarentena y fue cuando compramos la furgoneta y la camperizamos», afirma Marina.

En enero empezaron a viajar, con el objetivo puesto en el otro extremo del continente, aunque «vamos más despacito porque no son los mejores tiempos para viajar porque hay que sacar muchos permisos, hay fronteras cerradas y habría cosas que no podríamos ver». Por eso, el inicio se lo han tomado con cierta calma y han recorrido 17.000 kilómetros por la Patagonia argentina en 237 días, en los que han conocido un vasto territorio en el que «las distancias de España no tienen nada que ver, porque recorres 300 kilómetros y no ves ningún pueblo, por lo que en la Patagonia la sensación de aventura es real», sostiene Abraham, que aclara que «en estos meses nos hemos estamos moviendo en una distancia como de Miranda a Polonia».

La ruta la tienen marcada por Paraguay, Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador...Cuando arrancaron, haciendo un cálculo rápido vieron que había más de 30.000 kilómetros de distancia, pero ya se han comido más de la mitad de esa idea, por lo que avanzan que «el viaje calculamos que pueda llevarnos entre tres y cinco años, pero si todo se normaliza».

En los nueve meses tachados de su calendario han vivido grandes experiencias con paisajes que nunca olvidarán. Tampoco a la gente «que es súper hospitalaria, generosa y nos invitan mucho a sus casas», indica Marina, que ha contado las 62 tortillas que ha cocinado. La idea surgió «las primeras veces que te ves con alguien y tuve la sensación que nos íbamos a inflar a hacer tortillas de patata y por eso las contamos», rememora Marina.

Ahora con el final del invierno  piensan en empezar a subir, con la esperanza de que pronto abran las fronteras. Mientras tanto, tratan de recaudar fondos para el viaje, bien trabajando en la hostelería «que nos corre por las venas», o a través de lo que consigan en su web, donde venden artículos relacionados con la experiencia.

En este aspecto, «hemos echado toda la carne en el asador en las redes sociales», confiesa Abraham. De momento en @nomadexpedition.es de Instagram y en Nomad Expedition de Youtube relatan sus vivencias y van ganando seguidores. Aún así, Marina puntualiza que «esta es una vida muy económica y con poco que generes vives bien». 

La pandemia sí que ha hecho que por momentos sientan incertidumbre por lo que pueda pasar a sus familias en Miranda. Aún así, la balanza cae por el lado positivo y viven una aventura a la que animan a todos aquellos a los que este tipo de viajes les ronde la mente. «Hay que probar, porque siempre puedes volver a Miranda alquilar un piso y trabajar en un bar», ensalza Marina, que matiza que «en nuestra otra vida éramos felices, pero hemos querido dar otro sentido a nuestra vida».

Tras los primeros meses, la experiencia «es incluso mejor que lo que esperábamos y ha superado con creces las expectativas», reconoce Abraham, que confiesa que «en nuestras cabezas siempre estuvo este plan».