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Aragonès recupera el timón

Agencias-SPC
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El recién investido presidente del Govern ha conseguido devolver a ERC los mandos de la Generalitat, algo que no ocurría desde 1980

Aragonès tomará hoy posesión del cargo tras lograr los apoyos necesarios la pasada semana. - Foto: Alberto Estévez

Con la reciente investidura de Pere Aragonès, quien logró hacerse la semana pasada con los apoyos necesarios -gracias a la unión del separatismo- para ponerse al fin al frente del Govern tras ocho meses de interinidad, ERC ha conseguido algo que no ocurría desde hace cuatro décadas: recuperar la Presidencia de la Generalitat por primera vez desde Josep Tarradellas, quien mantuvo el cargo simbólicamente durante el franquismo hasta ceder el testigo al convergente Jordi Pujol en 1980, después de las primeras elecciones al Parlamento de Cataluña restablecido.

Francesc Macià, Lluís Companys y Josep Irla -este último, al igual que ocurrió en el caso de Tarradellas, estuvo al mando del Govern de manera simbólica desde el exilio- completan el listado de presidents con carné de la formación republicana los 90 años de vida del grupo político.

Para conocer los orígenes de ERC hay que remontarse a las puertas de las elecciones municipales celebradas en 1931 como una alternativa de izquierdas y republicana al catalanismo conservador y monárquico que defendía la Lliga Regionalista.

La formación se funda a partir de la confluencia de Estat Català -partido independentista clandestino durante la dictadura de Primo de Rivera donde militaba Francesc Macià-, Partit Republicà Català y el grupo L’Opinió.

 

Francesc Macià: el Estatut de Núria (1931)

Los republicanos lograron imponerse entonces en Cataluña en las municipales de 1931 y Macià aprovechó la toma de posesión de la Diputación de Barcelona para proclamar una «república catalana dentro de una federación de repúblicas ibéricas», apenas unas horas antes de que Niceto Alcalá-Zamora proclamara la Segunda República española.

La tensión entre ambos se acabó resolviendo con la recuperación de la Generalitat -una institución cuyos orígenes se remontan al siglo XIV-, con un gobierno provisional que redactó el Estatuto de Núria, el cual definía Cataluña como una región autónoma dentro de España con competencias en ámbitos como la educación y la sanidad.

Ese mismo año, Macià logró revalidar la Presidencia de la Generalitat, un cargo que ostentó hasta el momento de su muerte el 25 de diciembre de 1933.

 

Lluís Companys: cárcel, exilio y fusilamiento (1934)

El sucesor de Macià fue Lluís Companys, quien el 6 de octubre de 1934 proclamó el «Estado catalán» dentro de una «república federal» española, lo que conllevó la detención y condena del gobierno regional de Cataluña, así como la suspensión del Estatuto de Autonomía.

Tras la victoria del Frente Popular en las elecciones celebradas en 1936, el Ejecutivo de Manuel Azaña amnistió a los dirigentes catalanes y Companys regresó al frente de la Generalitat.

Sin embargo, tras la derrota del bando republicano durante la Guerra Civil española, Companys se acabó exiliando a Francia, donde la policía militar alemana lo detuvo y entregó a las autoridades franquistas, que finalmente lo fusilaron en Montjuïc (Barcelona) el 15 de octubre 1940.

 

Josep Irla: president en el exilio (1939)

Elegido presidente del Parlament en el último pleno previo a la derrota republicana, Irla se exilió a Francia en el año 1939 y desde ahí asumió la tarea de mantener viva la institución de la Generalitat de forma simbólica durante los años que duró la dictadura.

En 1954, ya mayor y enfermo, acabó pasando el testigo a Josep Tarradellas.

 

Josep Tarradellas: la cara de la restitución (1954)

Tarradellas se refugió en Francia al término de la Guerra Civil, pasó un tiempo en Suiza, donde obtuvo el derecho de asilo después de la detención de Companys, y terminó regresando a París en el año 1944, justo una década antes de convertirse en el segundo presidente de la Generalitat en el exilio.

Pese a la distancia, Tarradellas mantuvo el contacto con la política española y en 1977, una vez fallecido el dictador Francisco Franco, negoció con Adolfo Suárez su vuelta a Cataluña, donde asumió el liderazgo de la Generalitat provisional hasta las elecciones celebradas en 1980.

«Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!», exclamó desde el balcón del Palau de la Generalitat cuando llegó a Barcelona el 23 de octubre de 1977, en un gesto que simbolizó el inicio de la restitución de la autonomía catalana.

La victoria de los primeros comicios regionales de 1980 fue para la CiU de Jordi Pujol, que estrenó 23 años de hegemonía frente a una ERC en decadencia, que no pudo volver al Govern hasta 2003.

Desde entonces, la formación republicana ha participado en cuatro gobiernos de coalición: dos junto a PSC e ICV-EUiA y otros dos con el espacio que representaba la antigua Convergència y ahora ocupa JxCat. No obstante, hasta la investidura del viernes pasado de Pere Aragonès no había vuelto a ostentar la Presidencia de la Generalitat.

Ahora, nueve décadas después de su creación, ERC inicia una nueva etapa gracias a la elección de Aragonés, quien tomará hoy las riendas del Ejecutivo catalán y formará coalición, repartida al 50 por ciento entre ERC y JxCat.