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Jesús de la Gándara

La columnita

Jesús de la Gándara


Otoñitis

03/10/2022

El otoño vino de golpe el lunes a las 7.30 de la mañana, justo cuando salía de casa con mi perrita. Me pilló por sorpresa, me atacó por los riñones, se me subió a la garganta y acabó en las meninges: Otoñitis aguda. 

«¡A casa!», me dije, y asintió ella. «¡Un café calentito y un ibuprofeno!». «¿Y yo qué?», dijo ella. «Café con pastas no va a ser, te daré una chuchería». En eso entró un mensaje en el móvil de una revista científica: Otoño, depresión e inflamación: Existen pruebas que implican los procesos inflamatorios en la depresión... las personas con enfermedades inflamatorias crónicas son propensas a la depresión y las personas con depresión padecen 30% más de inflamación. Ya en el curro, se lo expliqué a una paciente triste y dolorida: «¿Y qué hacemos, doctor, con mis reumas y este otoño invernal?». «¡Pues a Benidorm, buen clima, luz abundante, paseítos y buen vino!». «Ya, eso usted que puede, pero de dónde lo saco si no me llega ni para la luz, y con el gas por las nubes no me consuela ni el agua calentita». «Pues un prozac y un ibuprofeno, que como entra por el seguro es baratito».

Esto es una escena real que veo todos los días en mi consulta. La ansiedad colectiva que viene congelando nuestras vidas. ¿Y qué hacemos? Quejarnos, despotricar del gobierno, culpar al telediario… La convivencia constante con personas depresivas, dolientes, mermadas, me ha enseñado que si nos enfrentamos a las circunstancias adversas pensando en qué pueden hacer otros por mí nunca mejoran. Pero si pensamos qué puedo hacer para mejorar mi vida, la cosa cambia. Como dijo Viktor Frank, famoso psiquiatra sobreviviente de Auschwitz, cuando no podemos cambiar una situación tenemos que cambiarnos a nosotros mismos. Ese es el gran reto que nos plantea la vida. Ante las grandes adversidades hay que adoptar una actitud de compromiso y constancia con lo que cada uno puede hacer por sí mismo y eso acaba generando beneficios para los demás. La solución de otro te ayuda a ti y viceversa. Somos seres colectivos y conectados, propensos a la enfermedad pero también a curarnos.

Hoy, viernes, he salido con mi perrita y me ha saludado el otoño con mejor cara, un amanecer frío pero de una belleza tan cálida que me ha aliviado las lumbares, me ha emocionado la garganta y limpiado las meninges. Cómo será que lo ha notado hasta mi perrita y me ha dedicado una sonrisa. 

ARCHIVADO EN: Depresión, Enfermedades