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Rosalía Santaolalla

Sin entrar en detalles

Rosalía Santaolalla


Esquelas

07/04/2022

Servidora es de contraportada. No porque el señor director haya decidido que un jueves de cada dos esté aquí ubicada, sino porque, desde que tengo uso de razón lectora, empiezo siempre a leer el periódico desde aquí y pasando páginas hacia la derecha. Sé de quien no se fija en un solo titular hasta que no echa un vistazo al horóscopo. Y tuve una compañera que casi todos los días se llevaba el Diario a su mesa, abría por la página de las esquelas y decía con su particular retranca castellana: «a ver por qué letra van ya». La escritora María Jesús Jabato, a quien mañana podrán leer en este mismo espacio, se ha documentado para su último libro leyendo casi mil esquelas en los periódicos de esta provincia en el siglo XIX. Teniendo en cuenta que la muerte nos iguala a todos, en aquella época publicar una esquela funeraria en un periódico era un gran termómetro social. Ahora ya no es así, aunque hay quien marca diferencias: un poema, un mensaje para los amigos o un recadito para los familiares que nunca cuidaron del finado. 

Todo nos recuerda la fugacidad de la vida, hasta los relojes de las catedrales están ahí para recordar a los fieles que su tiempo es limitado. Saber que todos vamos a doblar la servilleta en algún momento debería darnos un poquito de humildad y perspectiva. También perder el miedo a hablar de la muerte. Y a intentar ser mejores en vida. Ahora reconozco como bastante efectista El Club de los Poetas Muertos, aquella peli en la que un maestro enseñaba a sus alumnos que dedicarse a lo que les hacía felices les haría mejores personas, aunque mi tierna adolescencia se dejó seducir por aquel mensaje. Hace poco, en una charla, un pícaro estudiante de primaria me pedía que le aconsejara: ¿estudio lo que me guste o lo que me hará ganar dinero? Está claro que no pensó que le estaba preguntando a una periodista. Le di un montón de explicaciones, aunque lo que realmente me apetecía era decirle dos palabras que lo más seguro que, en algún momento, se encontrará: carpe diem. Cuando se lo conté a un compañero me dijo: «que ganen dinero». 

ARCHIVADO EN: Adolescencia