La apertura del albergue de Aranda se retrasa al próximo año

I.M.L.
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Las instalaciones municipales ya se encuentran equipadas y cuentan con 92 camas, de las que 65 son de tipo litera

La mayoría de las plazas se reparten en literas. - Foto: DB

El Ayuntamiento de Aranda ha dado marcha atrás en sus planes de reabrir tras más de una década las instalaciones del albergue municipal, después de una completa renovación. Ese edificio estaba a la espera de que se aprobase su estudio de viabilidad para elaborar el pliego y sacarlo a contratación, unos trámites administrativos que podrían alargarse hasta el próximo mes de agosto.

Sin embargo, el concejal de Juventud, área municipal de la que dependen estas instalaciones, Emilio Berzosa, explica que se ha tomado la decisión de realizar este proceso con unos plazos más amplios para asegurar el mejor resultado. "Según el estudio de viabilidad, la empresa tendría que realizar una inversión para poder abrir se supera los 25.000 euros, algo que abriendo en agosto podría reducir el número de empresas que se presentasen a la licitación porque no sería lo suficientemente rentable", apunta Berzosa.

A esta circunstancia se suma que este albergue cuenta con 92 camas, de las cuales 65 son de tipo litera, lo que supone grandes inconvenientes para su utilización por potenciales alojados, dada la situación en la que se encuentra el país a causa de la pandemia. "No es que no vaya a venir gente, pero las literas no se podrían ocupar al 100% para mantener las correspondientes medidas de seguridad sanitaria, lo que reduciría ahora muy mucho las plazas del albergue", explica el concejal responsable.

Estas instalaciones cuentan con un total de 1.575 metros cuadrados repartidos entre la cafetería, el comedor, la cocina, salas comunes, baños y habitaciones, tanto dobles como múltiples, con una capacidad máxima de 92 plazas. En 2010 se cerraba este albergue municipal arandino, que ocupa la primera planta del edificio de Las Francesas junto con la cocina y la zona de cafetería de la planta baja, con la idea de mejorar las instalaciones y adecuarlas a las normas de seguridad y accesibilidad. Diez años después, y tras una inversión de 300.000 euros en obras y equipamiento, este servicio sigue sufriendo un largo proceso administrativo para poder sacar a licitación la gestión externa del mismo.

En las últimas semanas, se llegó incluso a valorar la opción de utilizarlo como hospital de campaña, dado que ya estaba rehabilitado, aunque al final se optaba por el recinto ferial para alojar estas instalaciones sanitarias de urgencia.