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6 años de cárcel a un cliente del Macabucha por violación

S.F.L.
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La Audiencia también culpa al acusado, que tiene antecedentes penales, de ser el responsable de un delito leve de lesiones por golpear y tapar la boca a la mujer en las instalaciones de Briviesca para evitar que pidiera ayuda

6 años de cárcel a un cliente del Macabucha por violación - Foto: ALBERTO RODRIGO.

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Burgos ha condenado a D.P.Z., de nacionalidad rumana y con antecedentes penales, a 6 años de prisión como autor de un delito de violación a una prostituta del Club Macabucha de Briviesca, y a un mes de multa con una cuota diaria de 6 euros por otro delito leve de lesiones.

La víctima presentó sintomatología compatible con un trastorno de estrés postraumático y cuadro psicopatológico directamente relacionado con la experimentación del suceso, de tal manera que el conjunto de estas lesiones tardó en curar 90 días y permaneció 15 sin poder realizar sus trabajos.

La sentencia incluye también la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros o contactar por cualquier medio durante 7 años con la mujer, a la que tendrá que indemnizar con 9.900 euros por las lesiones y los daños morales causados.

Los hechos ocurrieron el 25 de marzo de 2018, fecha en la que el sujeto acudió al local de alterne en torno a las 19 horas y pactó servicios sexuales con una prostituta. Ambos subieron a una habitación y ya en el interior agarró violentamente por el pelo a la mujer, obligándola a que le hiciera una felación de una forma tan agresiva que le provocó vómitos hasta en dos ocasiones, mientras la sujetaba con fuerza de la cabeza. Ante tal conducta, la prostituta decidió no continuar con la relación y le dijo que, «si se iba a portar así que se fuera».

La víctima intentó abandonar el dormitorio pero le resultó imposible. El cliente le propinó varias bofetadas e inmovilizó agarrándole fuertemente y propinándole golpes en la espalda, a la vez que la penetró tanto «anal como vaginalmente, sin preservativo, a la vez que la insultaba en su idioma y le tapaba la boca para evitar que gritase, hasta tal punto que llegó un momento en que, dada la intensidad de la violencia utilizada, tuvo que dejarse hacer lo que él quería puesto que cuanto más forcejeaba más la agredía».

Pasadas las 20.40 horas, el acusado, tras tirar 50 euros en la mesa del dormitorio que la prostituta no cogió, abandonó la habitación, saliendo al pasillo y bajando las escaleras hasta la sala de fiestas y dirigiéndose a continuación hasta el exterior donde le esperaban sus amigos. Por su parte, la trabajadora permaneció en la habitación unos minutos hasta que se dirigió a la planta baja donde comunicó a dos amigos -uno de ellos el encargado del local- lo sucedido. A continuación fue trasladada al centro de salud de la ciudad donde una facultativa le exploró y le fueron objetivadas «arañazos en zona dorsal y hematoma en brazo derecho» por lo que fue remitida a Urgencias Ginecológicas del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) para complementar su exploración ginecológica. Allí, un médico forense informó en el sentido de que «la única lesión que presentaba era una mínima equimosis rojiza horizontal y contusión en brazo derecho». El doctor no detectó «lesiones genitales ni anales».

El acusado ingresó en prisión provisional el 26 de marzo de ese año pero en junio se decretó su libertad bajo fianza y la prohibición de aproximarse a la víctima en un radio no inferior a 500 metros.