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La clausura se abre al mundo

N.L.V. / Peñaranda de Duero
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Las Concepcionistas Franciscanas de Peñaranda muestran algunos de sus 'tesoros' en una muestra en los claustros de su monasterio

Cada uno de los elementos expuestos tiene una historia digna de ser contada. - Foto: Diario de Burgos

 
Al calor de Eucharistia, la décimo novena edición de Las Edades del Hombre que hasta el 10 de noviembre podrá visitarse en Aranda de Duero, han sido muchas las iniciativas surgidas en la comarca para dar a conocer el rico y variado patrimonio histórico y cultural que atesoran sus municipios. Desde el programa de apertura de monumentos promovido por la Junta de Castilla y León a selección de fondos el Museo de Arte Sacro que se ha trasladado a San Nicolás de Bari, la oferta turística se ha incrementado exponencialmente este año. El último eslabón a esta cadena ha llegado de la mano de las Madres Concepcionistas Franciscanas y su monasterio de Peñaranda de Duero.
Por primera vez en su historia, esta congregación abre al público parte de los espacios de clausura, sobre todo los claustros de estas dependencias monásticas, para convertirlas en improvisada sala de exposiciones en la que pueden contemplarse algunos de los ‘tesoros’ que guardan intramuros. Como con la muestra arandina, también la eucaristía. Aunque en esta ocasión también ha influido que este sacramento juega un papel fundamental en el estilo de vida de las Concepcionistas Franciscanas que, con esta actividad, pretenden dar a conocer su día a día a todo el que se acerque a conocerlas. «En estos tiempos, queremos abrir un monasterio a un mundo que quizás nos desconozca y que sepa lo que es la eucaristía para unas monjas contemplativas, que estamos cerradas pero abiertas también al mundo», señala la hermana Celina, abadesa de la comunidad.
Los fondos de la exposición los integran los más variados elementos. Llaman la atención vestiduras litúrgicas bordadas artesanalmente hace más de dos siglos por las religiosas que las precedieron en el cenobio, en las que una esmerada selección y combinación de hilos hacen parecer pinceladas las puntadas ejecutadas en la seda. O blancos roquetes rematados con minuciosos encajes de bolillos cuyo plisado manual repetían las monjas cada vez que se lavaban.
Junto a ellos, otros ornamentos religiosos, desde corporales a manteles de altar, sin olvidarse de custodias, cálices o vinageras, cada uno de los cuales tiene una historia merecedora de ser contada.
Recorrer el claustro, además, permite conocer objetos que han formado parte de la trayectoria del monasterio y que se quieren difundir. Es el momento para contemplar un libro de coro del siglo XV acomodado sobre un facsistol  en madera de nogal, una coqueta colección de Niños Jesús, los moldes que se empleaban para hacer las formas o las precarias herramientas con las que hasta hace bien poco, en alguna comunidad que la orden tiene en África, se hacían una a una las pequeñas formas que se daban a los fieles en la comunión. Incluso, se puede ver la denominada Arca de las tres llaves, que guardaba los documentos de la congregación y para cuya apertura tenían que coincidir tres de sus responsables.
La muestra puede visitarse de viernes a domingo de 17:00 a 20:00 horas, realizándose visitas a las horas enteras. Para el resto de la semana, se ruega que se concierte la visita en el teléfono 629 066 526.