Aramburu no espera perdón de los etarras

Agencias
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El escritor es crítico con la falta de compasión de la banda terrorista con las víctimas, al tiempo que reafirma su rechazo a la violencia, y todo ello mientras promociona su novela 'Utilidad de las desgracias'

El autor de ‘Patria’ invita a «disfrutar el tiempo presente» a pesar de la pandemia. - Foto: EUROPA PRESS

Está difícil, pero Fernando Aramburu aspira a tener el mismo éxito con su nueva novela Utilidad de las desgracias (Tusquets) que con su antecesora, Patria.
Precisamente, el escritor donostiarra se detiene primeramente a disertar sobre la historia que narra Patria y asegura que «la posibilidad de una solicitud de perdón sincero a las víctimas o a sus descendientes, salvo a título individual, como ha ocurrido en unos pocos casos, parece cada día que pasa más remota».
El autor explica que no le parece «mal la crítica» a los que abordan los años de violencia con la banda terrorista ETA en el País Vasco, como ha ocurrido con su novela, siempre que sea entendida como «un debate».
«Yo no hago otra cosa sino expresarme por escrito o de forma oral a favor de esto y en contra de aquello. Rechazo la violencia y los argumentos de quienes la justifican. No hago distinciones. Niego la posibilidad de ser justo haciendo daño a los demás. Esto no cambia porque la violencia la ejerzan los unos o los otros», señala.
Precisamente, desde la formación radical y de izquierdas de EH Bildu se critica la visión de la serie estrenada en HBO, inspirada en Patria, al asegurar que muestra «la visión de los torturadores». «Esa frase no la voy a comentar. No soy psiquiatra», lamenta Aramburu.
Al ser preguntado sobre la actual pandemia de coronavirus y las certezas que se pueden extraer de ella, el escritor prefiere dejar estas conclusiones a los científicos. «Sinceramente, en casos tan graves como el que actualmente pone en peligro muchas vidas soy partidario de que las certezas nos sean proporcionadas por la ciencia», añade.
En su nuevo libro, Utilidad de las desgracias, Aramburu recoge sus mejores piezas literarias y narra en ellas desde su infancia hasta su experiencia como maestro en Alemania o sus rituales a la hora de escribir.
El relato es un resumen de estos textos literarios o «apuntes narrativos» en el que el escritor aborda sus años de niñez en un arrabal de San Sebastián, su memoria del dolor en los años oscuros en el País Vasco, su experiencia como profesor o las lecciones extraídas de una atenta lectura de Albert Camus.
Una obra en la que también se podrá conocer su gusto por los detalles cotidianos o su «amor a la literatura», así como su «humor contra las pedanterías».
Aramburu también aborda en Utilidad de las desgracias la labor de los políticos, con una mirada cercana a la compasión en el texto Políticos en las ortigas. «La clase política, en todos los países, conforma una fauna de gran interés desde el punto de vista de los comportamientos humanos», explica.
«Está integrada por individuos de muy distinta calaña. Los hay, efectivamente, remisos a la honradez; pero hay otros, y yo conozco personalmente a algunos, que sí profesan una idea de la política como servicio a los ciudadanos, que creen en lo que hacen y en lo que dicen, y que trabajan como panaderos. Ahora bien, mientras sigamos exigiéndoles que nos solucionen la vida y nos construyan un paraíso terrenal, es imposible que tarde o temprano no nos decepcionen», afirma.

‘Carpe diem’

Después del éxito de Patria, Aramburu reconoce que está en «un momento grato» y, al igual que en sus textos, invita siempre a «disfrutar del presente». «Es algo que procuro practicar a diario con independencia de que la vida me dé palos o me haga caricias. Esta estrategia vital me la inculcaron de niño y yo la he visto confirmada después en los libros y en la conversación con personas que regalan sabiduría», apunta.
«Todo esto se resume en el convencimiento de que vivimos cuatro días y es mucho mejor pasarlos sin amargura; de que uno debe velar en lo posible por el bienestar de los que están a su lado; de que estar exento de ambiciones desmedidas y de envidia procura mucha paz, y de que es un bien inmenso obtener la conformidad diaria del juez moral que uno lleva por dentro», defiende el escritor vasco.
El autor hace bueno el título de su obra y afirma que de las desgracias «y de todo» se puede aprender. «Yo, simplemente, me he limitado a poner por escrito una reformulación del estoicismo inmemorial a partir de una serie de experiencias que he tenido o de las que he sido testigo. Y pienso, como otros antes que yo, que las lágrimas, las derrotas, el dolor, los desengaños y los funerales pueden hacer de nosotros seres más sosegados; en el mejor de los casos, más empáticos», concluye.
Aramburu (San Sebastián, 1959) es autor de libros de cuentos como Los peces de la amargura y El vigilante del fiordo, así como de novelas como Fuegos con limón, El trompetista del Utopía o Viaje con Clara por Alemania. Pero ha sido su novela Patria la que lo ha situado como un escritor llamado a marcar época.