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Cuando el trombón da la nota más alta

ALMUDENA SANZ
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Pedro Pérez Sancho continúa sus estudios en el Conservatorio Superior de Aragón tras graduarse en el Profesional de Burgos con uno de los Premios Extraordinarios que otorga la Junta

Pedro Pérez Sancho entró en el Conservatorio Profesional Rafael Frühbeck de Burgos con diez años y lo dejó el pasado mes de septiembre tras pasar otros diez en sus aulas.

No presume del poder de seducción del violín ni es tan popular como la guitarra o el piano, pero el trombón tiene su aquel, guarda un encanto que hace que algunos niños le señalen cuando se trata de elegir especialidad en el conservatorio. Pedro José Pérez Sancho (Burgos, 2000) fue uno de ellos. Tenía diez años cuando su madre le llevó a ver a la banda del Frühbeck de Burgos. Hasta ese momento solo tenía claro que quería estudiar un instrumento de viento. Fue ahí cuando escogió. «Me hizo mucha gracia, me gustaba cómo sonaba, cómo se interpretaba... Era distinto a todos los demás». Diez años después -cuatro de Elemental y seis de grado Medio- aún quedan secretos por descubrir, maneras de tocar por explorar, partituras por leer, y prosigue sus estudios en el Conservatorio Superior de Música de Aragón tras culminar el Profesional en su ciudad. Lo terminó el curso pasado y no de cualquier manera. La Junta le distinguió con el Premio Extraordinario de Enseñanzas Profesionales de Música en Castilla y León en la especialidad, cómo no, de trombón. 

«Me dio mucha alegría porque es una recompensa a todo lo que has estudiado. Aunque sea a nivel de la Comunidad, es un reconocimiento a todo el esfuerzo», expresa el alumno desde Zaragoza. 

Un galardón con más mérito que nunca. El curso pasado fue extraño. Pero consiguió decir tururú a la pandemia. «Fue complicado, sobre todo en las asignaturas a nivel instrumental y grupal, aunque las teóricas tampoco son lo mismo presencial que online, pero lo notas en las que tienes que tocar, mediante vídeo se pierde mucha calidad. Obviamente, no estábamos preparados para estas situaciones». 

Las restricciones también marcan su día a día este primer año en tierras mañas. Alterna la asistencia presencial y online por semanas, se organizan grupos burbuja para estudiar el instrumento (algunos no pueden hacerlo fuera de las instalaciones del conservatorio) y solo se quitan la mascarilla cuando dan clases de trombón. 

Compagina su formación -la de Música y la de 2º del Grado de Maestro de Educación Primaria en la Universidad de Burgos- con la preparación de audiciones en jóvenes orquestas para completar sus conocimientos. Tiene claro que este arte es su camino a seguir. Como músico de una agrupación o como profesor de conservatorio. Ninguna puerta se cierra. 

Ya ha hecho sus pinitos más allá del aula y sabe lo que es ponerse frente al público encima de un escenario. Ha tocado con la Joven Orquesta Sinfónica de Burgos (Josbu) y con la Banda Ciudad de Burgos, ha estado becado dos años por la Orquesta Sinfónica de Burgos (OSBu), le han llamado de la Joven Orquesta de la Universidad de Valladolid y recientemente ha hecho pruebas para la Joven Orquesta de Cataluña, donde entró de reserva. 

«El trombón es un instrumento muy versátil en las agrupaciones. Pocas veces es solista. Lo puedes tener en orquestas, bandas, en big band, charangas, orquestas de verbenas... Tiene grandes posibilidades y hay mucho repertorio que así lo demuestra», concluye al tiempo que reconoce que la crisis sanitaria provoca mucha impotencia en este mundo, aunque, observa, las formaciones buscan la manera de seguir vivas, en pequeños grupos de cámara o, si es posible mantener las medidas de seguridad, al completo. Desde marzo, él ha actuado poco, solo junto a la Banda Ciudad de Burgos esta Navidad. 

Mientras tanto, sigue pegado al trombón. Y cuanto más se acerca, más cosas nuevas descubre.