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Belén Delgado

Plaza Mayor

Belén Delgado


Nueva anormalidad

02/01/2022

Quizás no sea el mejor día para ponerse trascendentes. Este primer artículo del año nos pilla a todos entre resacosos y temorosos por las fiestas y la realidad. O por la realidad que nos traerán las fiestas. Por este cambio de almanaque y el cercano regreso a la 'nueva anormalidad' que nos espera cuando se acabe la chispa de la última copita de champán. Un día así no suelen dar muchas ganas de ponerse a pensar y, cansados de casi todo, una opción puede ser enchufarnos una película en vena y bajar las persianas de la neblinosa cotidianidad de ahí fuera.

Puede que esa película que elijan sea No mires arriba. Es una metáfora inspirada por el ecologista Leonardo Di Caprio de todo lo que nos está pasando. Los que la ven y se la toman en serio les parece una castaña. Los que se meten en su aire de astracanada imposible la consideran la cinta del año. ¿Astracanada? Sin mucho 'destripe' la cosa va de un meteorito que va a impactar con la Tierra y cuyos letales efectos para todos tienen una fácil vacuna: no miréis al cielo. Por las imágenes transitan desde una presidenta (Meryl Streep) más 'trumpista' que Donald, a miles de memos que se quieren hacer el 'selfie' final antes de que les barra el satélite. 

La ficción vuelve a inspirar la realidad. ¿No debería ser al revés? Hay por los cines otra peli, una sobria comedia inglesa, con un argumento más cercano. En Silent night un grupo de amigos deciden celebrar la última Navidad del cercano Apocalipsis cenando juntos y poniéndose hasta las trancas de espumoso italiano Prosecco. Algo parecido a lo que acabamos de hacer casi todos.

El arranque del año siempre me pilla con la percepción de tiempo irreal y apresurado. Todos tenemos la sensación de que la Navidad anterior fue... anteayer. Pero no. Todos los años tienen 525.600 minutos. Es nuestra forma de vivirlos lo que los ha precipitado. Vamos por el mundo como esos conductores que intentan respetar los límites. Hasta que, hartos del prisas que viene empujando, aceleran y se someten a la misma ley. Y dejan de ser ellos para ser todos iguales. 

La realidad nos anestesia y, como los personajes de No mires arriba, no levantamos la vista de la pantalla. No les voy a poner deberes para que traten de apearse en marcha. No es fácil y ya sabemos lo que suele pasar con los propósitos de Año Nuevo. Feliz nueva anormalidad 2022.