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Vladimir V. Laredo

Petisoperías

Vladimir V. Laredo


Black Mirror

23/03/2022

Cuando entre el 31 de diciembre de 2019 y el 1 de enero de 2020 todos brindábamos por el nuevo año y nos las prometíamos muy felices, nadie sospechaba que, desde unas semanas antes, estábamos entrando en la dimensión desconocida. Si en aquellos momentos un viajero en el tiempo llegado del futuro nos hubiera explicado cómo iban a comenzar los locos años veinte del Siglo XXI nos hubiéramos reído de él o lo hubiéramos recluido en algún tipo de sanatorio mental dando por seguro que era alguien que claramente no estaba en sus cabales.

Llevamos meses inmersos en una suerte de capítulo expandido de Black Mirror, la serie de BBC primero y de Netflix después en la que se nos exponían todo el tipo de miedos y amenazas que nos esperaban en un futuro frío y tecnificado, en el que la tecnología sustituía a los recuerdos, a los sentimientos y, finalmente, a la misma vida. Mundos virtuales, relaciones irreales, situaciones surrealistas, todo lo desasosegante tenía cabida en su futuro.
Llevamos, como decía, dos años y un poco en el que estamos transitando de una pandemia mundial (y su crisis consecuente), a la erupción de un volcán en nuestra casa (y lo que conlleva), para continuar con una posible nueva guerra mundial (y su crisis consecuente sobre la anterior crisis consecuente). Cada vez que parece que cogemos aire y levantamos un poco la cabeza aparece una cosa nueva para asustarnos, para desconcentrarnos, para acongojarnos. Al poco de desatarse la guerra de Putin, comenzó a rodar por redes sociales una noticia ya desmentida en enero sobre que un meteorito iba a impactar contra La Tierra en mayo, precisamente el día de mi cumpleaños.

Y esto me hace pensar si, con este subidón de adrenalina diario, este que siempre pase algo constante, si en algún momento las cosas se tranquilizan y vuelven a ser como antes, no seremos una Humanidad yonqui que busque su dosis de crisis y devastación después de haberla recibido con creces durante años y años y años… 

Luego pienso que quizá todo esto en realidad sí sea un capítulo de Black Mirror, dedicado especialmente a todos los que antes siempre decíamos que en la vida moderna nunca pasaba nada, y que todo era aburrimiento y hastío. Quizá.
                              @VladimirConV