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«A Miranda le puede golpear fuerte la crisis de la inflación»

Ó.C.
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ENTREVISTA | El nuevo líder de UGT en la ciudad comenzó en el sindicalismo en la rama de la construcción en Vizcaya. Después pasó a la estructura de la organización y en 2011 aterrizó en Miranda, donde ahora toma el relevo de Itziar Santacoloma

Alfredo Ares, secretario comarcal de UGT. - Foto: Ó.C.

El nuevo secretario comarcal de la Unión General de Trabajadores toma el mando tras años en una segunda línea del sindicato. Ahora, Alfredo Ares asume un cargo «que es como el de presidente de la comunidad, que nadie quiere cogerlo». El reto lo afronta con la preocupación de un horizonte plagado de nubes negras. «El otoño no pinta muy bien», opina Ares, que ve que hay empresas en las que los pedidos han desaparecido por todas las dudas que rodean a la economía. Por eso, piensa en empezar a despertar conciencias, para que los trabajadores puedan hacer frente a los conflictos que no duda que están por venir.

En su presentación afirmó que quería un sindicato más a pie de calle, ¿ese es el objetivo?
Va a hacer falta por lo que viene. El problema de la inflación acarreará a partir de otoño situaciones en las que la calle puede arder, pero dentro de las casas igual hace mucho frío.

¿Preocupan los sueldos que hay en la ciudad?
El estatuto define la relación laboral como una en la que yo presto unos servicios a cambio de una remuneración.El primer objetivo siempre es el económico y por ahí pueden ir los principales problemas cuando acabe el verano. Con una inflación así de esta magnitud, o los salarios se adecuan, o en el fondo será malo para todos. Si el trabajador no tiene dinero, no compra los productos y eso desde luego supone un freno económico.

Para el momento que piensa que puede llegar, ¿UGT está preparada?
Hay que preparar a la gente. En Miranda existe un auge de las inversiones y de la llegada de nuevas empresas, pero la mayoría son sectores, como el logístico y el comercial, con condiciones precarias por las contrataciones y por los salarios. Las condiciones que existen son bastante mejorables.

«La calle puede arder, pero dentro de las casas igual hace mucho frío»

¿Se echa de menos la industria?
Claro. Antes de la crisis del ladrillo Miranda tenía dos empresas tractoras e industriales como Rottneros y Montefibre, que podemos decir que desaparecieron en la misma época, porque lo que se ha mantenido de Montefibre ha ido a trancas y barrancas. 

¿Cómo está ahora la ciudad en cuanto a conflictos laborales?
Tenemos más individuales, porque los problemas colectivos son muy concreto. Ahora asesoramos más en aspectos como los contratos relevo, cambios de jornada, situaciones más individuales que responden a  situaciones concretas. Además, en cuanto a nivel de negociación colectiva hay mucha carencia y eso tenemos que potenciarlo. 

Para eso necesitan crear más estructura de sindicato y que llegue a las empresas...
Ese es uno de los objetivos. Desde que estoy aquí he visto claro que las empresas en las que hay una cierta afiliación, eso repercute en que vayan saliendo cosas para los trabajadores.

¿En qué cifras de afiliados y representantes se mueve UGT en Miranda?
Aproximadamente entre delegados y miembros de comités de empresa andaremos en los 70. En cuanto a los afiliados estamos por encima del millar. No estamos mal respecto a número, porque a nivel porcentual hay una afiliación en términos comparativos que está bastante bien. Siempre hay que ir hacia una mejoría en cuanto a cantidad, pero lo que de verdad hace falta es que llegue una afiliación de calidad. La culpa no la tienen los trabajadores, la tenemos en las organizaciones que pretendemos aglutinarles.

En Miranda existe un auge de las inversiones, pero con condiciones precarias»

En cualquier caso, ¿toca demostrar que el sindicato es necesario?
Claro, el objetivo es que se vea que la unión sirve y que realmente se pueden conseguir mejoras. El sindicato debe ser algo diario, no cuando surge un problema puntual que viene de la noche a la mañana.Cualquier cambio en la organización del trabajo se ve antes y el reto pasa por actuar en ese momento, no cuando pueden darse mal dadas.

¿Preocupa alguna empresa en particular de cara al próximo otoño?
No, porque hay mucha incertidumbre y la verdad es que está bastante por ver. Los indicadores apuntan a una mala situación, pero en estos momentos parece que trabajo hay. El problema está en que haya muchos trabajadores pobres y si continúa así, igual todo revienta de golpe.

En la crisis de 2008 Miranda sufrió mucho, por el coronavirus algo menos, ¿cómo puede golpear si viene la de la inflación?
Cuando llegue la crisis de la inflación, a Miranda le puede golpear fuerte por el tamaño de las empresas. Dentro del tejido de la ciudad se pueden salvar diez u una docena que ronde los cien trabajadores. Es un número muy pequeño y la capacidad que van a tener esas micro de resistir un proceso de inflación así de fuerte... Va a ser complicado.

¿Qué se puede hacer?
Eso es lo difícil. Una empresa grande ve que aunque se le incrementen los costes tiene capacidad, pero si le toca a Talleres Pepe lo tiene cuesta arriba, porque si le suben el precio de las piezas lo tiene muy complicado, porque el cliente si le suben los precios aguanta con el coche mal hasta el final. Y las empresas que trabajan con otras tendrán que tener mucho cuidado a la hora de hacer las compras de material. Sin hablar de los autónomos, que una ola se los lleva por delante.

Lo que de verdad hace falta es que llegue una afiliación de calidad»

¿Y en el sindicato qué se puede hacer?
Lo que hemos hablado, preparar mejor a la gente. Cuando en una empresa de quince trabajadores diez se ponen de acuerdo para cambiar los problemas lo pueden conseguir y esas personas son las que hacen un sindicato. Aquí les proporcionamos una logística y una experiencia, para que tengan una estrategia. Ellos son los que hacen la piña y hay que mantenerla. Eso también educa al empresario, porque si sabe que la plantilla está organizada sabe que tiene que tratar con ellos.

¿Qué va a hacer ahora que ha asumido el cardo de manera oficial?
Ahora iniciamos una ronda de contactos con todas las empresas a las que podamos llegar. Lo haremos a través de los afiliados y de los comités, para estar con recursos humanos en las que tengan departamento y en donde no con la dirección directamente. Para presentarme y para visualizar cuál es la situación empresarial y económica de Miranda, desde su punto de vista, porque del de los trabajadores lo conocemos.