Los servicios municipales pierden más de 50 millones al año

Á. Melcón
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Solo Aguas y el cementerio logran cubrir sus costes. Servicios Sociales y Autobuses son las dos áreas que generan más déficit. Hasta la grúa pierde dinero. Entre todos cuestan 274 euros por persona y año

Los servicios municipales pierden más de 50 millones al año - Foto: Araico Luis López Araico

Levantar la persiana de la ciudad cuesta al Ayuntamiento más de 50 millones de euros cada año a fondo perdido, y eso solo en lo que se refiere a la prestación de servicios públicos municipales. Es una de las muchas conclusiones que se pueden extraer de la memoria de rendimiento elaborada por la Intervención del consistorio capitalino sobre el funcionamiento de esas áreas y contratos durante el pasado año. El documento, de obligada elaboración, sirve para conocer cómo se comportan los servicios desde una óptica de eficiencia económica, y en esas conclusiones hay un poco de todo.
El área que genera un mayor déficit son los servicios sociales municipales. Por su propia definición, estos recursos son una necesidad que nadie cuestiona y se entienden como una inversión. Engloban los cívicos, la atención domiciliaria, las políticas de juventud, mayor o mujer; la ayuda a colectivos en exclusión... La lista es larga. Su coste total en 2018 fue de algo más de 20 millones de euros, mientras que los ingresos, incluyendo los convenios con la Junta de Castilla y León, se quedaron en 7,5. En términos estrictamente económicos, su déficit es de 12,5 millones anuales, a los que habrá que añadir otros 600.000 euros si finalmente se establece la gratuidad de las tres escuelas infantiles municipales, tal y como se acordó en el último pleno.
El siguiente bloque con mayor agujero es Autobuses, donde la memoria refleja unos costes de 15,3 millones por unos ingresos de 5,7. Pierde, por tanto, más de 9,5 millones al año, más de lo que costó la reforma, cobertura y equipamiento del Coliseum. En la comparativa histórica, se acredita que la implantación de autobuses por renting (en 2007) supuso un punto de inflexión que ha provocado que el coste a fondo perdido del servicio se triplique en una década.
de la nada al demasiado. Cuatro son las áreas que no perciben un solo euro de ingresos. Por eso existe el IBI, otrora conocido como ‘contribución’, para sufragar costes comunes. El alumbrado de las calles se come más de 4,5 millones al año, dinero suficiente para pagar toda la reforma de las Llanas y la Plaza Mayor de una tacada. El cuidado de parques y jardines y las políticas medioambientales se llevan otros 5,3. A eso hay que sumar los servicios municipales de atención al consumidor (328.000 euros) y los costes de una competencia impropia como una catedral: enseñanza.
El Ayuntamiento paga cada año nada menos que 3,6 millones por los conserjes de los colegios públicos (862.000 euros), el mantenimiento y conservación de esos centros (2,7 millones) y la Escuela de Relaciones Laborales (273.000 euros), además de una pequeña cantidad en becas. Todo son competencias de la Junta de Castilla y León que la ciudad sigue pagando de su presupuesto.