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La crisis hace perder al negocio de la prostitución más de 13 millones de euros en 7 años

Angélica González / Burgos
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Existen en toda la provincia alrededor de 340 plazas -220 en clubes y 120 en pisos- en las que las mujeres van rotando. Por primera vez en décadas hay españolas ejerciendo: el año pasado las Adoratrices atendieron a un 12% de nacionales

La crisis hace perder al negocio de la prostitución más de 13 millones de euros en 7 años - Foto: Patricia

Es el debate de nunca acabar. En esta semana, la prostitución ha vuelto a la actualidad después de  que el PSOE se hiciera un lío -que revelaba una importante discrepancia interna- a la hora de presentar el borrador de propuestas sobre este asunto en su programa para las elecciones de diciembre. Finalmente, parece que propondrá sancionar el alquiler de habitaciones en las que se realice sexo de pago, multar a los clientes y prohibir la publicidad. Lo que está claro es que existe entre los socialistas la intención de poner algunas puertas al campo de una actividad que es completamente alegal a pesar de que no son pequeños ni el dinero que mueve ni el daño que hace a las mujeres, muchas de ellas víctimas de la trata y obligadas a prostituirse en condiciones inmundas.

Aunque las cosas ya no son como antes. La crisis ha golpeado con dureza este sector -si se puede llamar así- hasta el punto de que le ha hecho perder en la provincia de Burgos más de 13 millones de euros. Así, en el año 2007, Cáritas calculaba que los burgaleses se gastaban una cantidad que superaba los 25 millones de euros en servicios de carácter sexual. Ahora, las Adoratrices, orden religiosa que ayuda a las mujeres que ejercen la prostitución, han hecho unas cuentas aproximadas (ya que todo en este mundo es muy oscuro a pesar de que el Gobierno incluye sus cifras en el PIB) y creen -en función de las mujeres que ejercen y de los precios que se pagan- que el dinero que se mueve en 2015 no supera los 12,2 millones. También se han desplomado las cantidades que se pagan por los ‘servicios’ que se prestan, llegando a cobrar las mujeres apenas 20 euros por acostarse con un desconocido.

Existen en la provincia de Burgos 18 clubes abiertos y todos ellos han visto descender el número de mujeres que ‘trabajan’ allí. Pero la prostitución se desarrolla también en pisos y es difícil saber cuántos hay porque muchos son ‘móviles’, es decir, que cierran y abren de forma sistemática en distintos lugares. En este sentido, el comportamiento de los clientes que molestan a los vecinos es una de las razones por las que las mujeres tengan que ir de un sitio a otro. Se estima, no obstante, que hay unos 120 (30 de ellos en la capital). En total, serían 340 plazas en las que las mujeres ejercen la prostitución, 220 en clubes y 120 en pisos, y en todas ellas las mujeres van rotando.

Las Adoratrices atendieron el año pasado a 405 prostitutas que acudieron por diferentes problemas: desde pedir ayuda para gestionar su situación legal en el país hasta solicitar una visita médica, ya que muchas son inmigrantes sin papeles, colectivo que fue excluido de la atención sanitaria en 2012. De todo el conjunto de mujeres que necesitaron que se las echara una mano, el 12% eran españolas, un fenómeno que no se producía desde hace décadas y detrás del cual está también la crisis. «En pleno boom económico las mujeres españolas que ejercían la prostitución ni siquiera aparecían en nuestras estadísticas porque componían cifras residuales. Ahora atendemos a españolas, incluso a burgalesas que, en general, provienen de medios desestructurados, pero que antes de la crisis sobrevivían de otras maneras», explica una fuente de la orden religiosa.

En cuanto al perfil del cliente, parece que predominan los varones de mediana edad «o bastante mayores». Son los que se ve entrar en los clubes. Pero las mujeres les han contado que en muchas ocasiones acuden a los clubes y a los pisos hombres jóvenes, que utilizan la prostitución como un elemento más de su diversión nocturna y no en pocas ocasiones vinculada al consumo de drogas.