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El juego se enfría

SPC
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La pandemia impacta sobre el sector por los cierres en hostelería y salas de juego. Los bares desenchufan más de 1.000 tragaperras y el gasto en ellas se reduce casi a la mitad con algo más de 100 millones

Un hombre juega en una máquina tragaperras. - Foto: Eugenio Gutiérrez

Son el ruido de fondo y la banda sonora de multitud de bares y restaurantes, pero la música se está empezando a detener. Las tragaperras de toda la vida empiezan a ceder terreno y cada vez son más los locales de hostelería que prescinden de estas máquinas ante el avance del juego online y los salones de juego. Solo durante el pasado año cerca de un millar de tragaperras se desenchufaron de bares y restaurantes de Castilla y León, lo que supone una caída del diez por ciento en solo un ejercicio y deja la cifra total de máquinas en la hostelería en 8.983, según se desprende del Anuario delJuego enEspaña 2021 publicado por Cejuego. Un documento que igualmente pone de manifiesto como, mientras en este sector las tragaperras pliegan velas, los salones de juego están recogiendo la demanda de estas máquinas y durante el pasado año, pese a estar cerradas varios meses, elevaron el número de tragaperras instaladas hasta las 2.500, un 25 por ciento más. Estos espacios, impulsados por el tirón del juego y las apuestas online, ha visto como se duplicaban los locales con tragaperras instaladas al pasar de los 62 que había hace un lustro a los 130 de la actualidad. En total, Castilla y León perdió 900 tragaperras en 2020, al pasar de 12.522 a 11.600. Un retroceso que ha tenido su evidente traslación a la cantidad de juego real –diferencia entre cantidades apostadas y premios– en las tragaperras que, durante el pasado año, se hundió hasta cifras no vistas en varios años, con un descenso cercano al 50 por ciento, al pasar de los 196 millones de 2019 a los 103 de 2020.
Como era de esperar, no solo las tragaperras se han visto afectadas por la pandemia de la covid-19, que ha impactado con dureza en el sector del juego y las apuestas y el pasado año vieron reducirse la cantidad de juego real un 35 por ciento. Traducido a los números esto supone que la diferencia real entre las cantidades jugadas y los premios pasó de los 516 millones de euros del 2019 a los 338 del pasado ejercicio, lo que supone una merma de casi doscientos millones en un año marcado por la pandemia, las restricciones y los cierres del sector.
Las Loterías del Estado también vieron como la pandemia dejaba huella en las ventas en una Comunidad tradicionalmente muy dada a los juegos de azar y los principales sorteos, tanto semanales como Extraordinarios, sufrieron importantes descensos en las ventas. La Lotería de Navidad vendió décimos por valor de 203 millones de euros (treinta menos que el año anterior); la Primitiva despachó 195 millones en boletos (50 menos); 66 millones vendió el Euromillones (20 menos);y casi nueve la Quiniela (tres menos).

Apuestas deportivas.

Al igual que el resto de sectores del juego, las apuestas deportivas han mermado sus ingresos durante el pasado año. Esta modalidad, en el punto de mira durante los últimos años por las problemáticas sociales que está generando entre los jóvenes, recogió una cantidad de juego real de 7,8 millones de euros, 800.000 euros menos que en 2019. No obstante, la cantidad de dinero que estuvo circulando en apuestas deportivas de contrapartida ascendió hasta los 42,2 millones, ocho menos. Pese a estas cifras, Castilla y León todavía se encuentra muy lejos de las grandes números nacionales, donde se movieron 1.500 millones de euros.

Recuperación del sector.

La patronal del sector del juego reconoce que el final de 2020 y el comienzo de 2021 «fue especialmente complicado» porque el rebrote de la epidemia que se produjo esos meses causó «un descenso considerable de la actividad». «Durante el verano se fue recuperando, algo más aceleradamente que la recuperación del consumo en general», explican desde Cejuego, que avanzan como al comienzo del último trimestre de 2021 se prevé que para «final de año la actividad del sector esté al 85% de la que se registraba en 2019». «Globalmente, se puede decir que el gasto de los consumidores ha afectado al juego más que a otros sectores, como es habitual en las crisis, al fin, el juego es un gasto prescindible», concluyen.