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María Vélez

Plaza Mayor

María Vélez


Libres

08/03/2022

Hoy es el Día Internacional de la Mujer. No me gustan demasiado las etiquetas en ningún plano, mucho menos cuando tratan de politizarse. Prefiero la visibilidad constante, los hechos a los discursos puntuales comprometidos, a la retórica vacía en no pocas ocasiones. 

Con todo, este martes las mujeres centran las agendas a todos los niveles. Del institucional al escolar, ámbito de socialización en el que empieza todo después de la educación en la igualdad desde el hogar y la familia: pilar de pilares.

Hoy, el mundo se tiñe de morado para hablar de la situación de las mujeres en la sociedad actual, de sus oportunidades reales, de sus reivindicaciones como colectivo. Pero sucede en medio de una guerra impensable. Un conflicto armado que ha provocado un éxodo vertiginoso, el mayor desde la Segunda Guerra Mundial. Decimotercer día de ofensiva, de crisis humanitaria devastadora. La guerra pone de manifiesto los roles de género estereotipados aún tan vigentes. Ellos, llamados al ejército; ellas, a huir con lo puesto y a cuidar a los niños. Abrirse camino buscando la supervivencia cotidiana. Todo de un día para otro. 

Y es en ese camino a lo desconocido al que se enfrentan las refugiadas donde como sociedad hay una misión global permanente: trabajar por los derechos, la seguridad, la dignidad y un futuro libre para cada una de esas mujeres desplazadas por la fuerza. Ellas son la raíz de toda familia. Y del escenario en el que puedan educar a sus hijos, sin miedos, depende también avanzar en la igualdad de género.

En este instante, el éxodo a lo desconocido continúa; madres llorando, otras sonriendo en medio de la angustia para mostrar seguridad a sus hijos, menores que no entienden qué está pasando, que se despidieron de sus padres y que preguntan. Y añoran. Y tienen derecho a creer en un horizonte de luces con madres, ójala familias unidas de nuevo, plenamente reintegradas, autónomas y sin miedo. Cuidar de quien cuida, siempre.