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Una vida forjando símbolos castrenses

F.L.D.
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El escultor Carmelo Martín dedicó gran parte de su carrera a confeccionar escudos del Ejército que decoran edificios en Burgos

Martín posa con el Premio Coraza y un escudo de Artillería en su taller particular. - Foto: Jesús J. Matías

Gran parte de las últimas décadas de historia del Ejército en Burgos caben en un pequeño taller de la calle Ávila. Allí tiene su particular cuartel general Carmelo Martín, un escultor que pasó media vida junto a militares. Su impronta está grabada en buena parte de los edificios castrenses de la capital y provincia. Tal fue su fama, que incluso llegaron a nombrarle Logista Mayor en Capitán Mayoral, donde empezó a trabajar en la panadería y terminó recibiendo cientos de encargos heráldicos. Entre su extensa obra destaca la estatuilla del Premio Coraza, galardón que creó el general Alcañiz y que desde hace años concede la División San Marcial. En su pequeño taller del barrio de San Pedro y San Felices, es la figura que más se repite, pero no la que más destaca. 

Ser Logista Mayor no era cosa baladí. Este distintivo de Cruz Blanca que tiene clavado a la entrada de su coqueto lugar de trabajo -al que acude ya por afición, pues se jubiló hace tiempo-, le daba el honor de ser la máxima autoridad en el cuartel en ausencia del Coronel. «Nunca se me ocurrió mandar a nadie porque no me gusta», comenta humilde. Más allá de la anécdota, ese reconocimiento habla de lo querido que era, y sigue siendo, Carmelo entre las tropas radicadas en la provincia. 

Su relación con el mundo militar empezó en 1985, cuando entró como personal civil al recinto ubicado en la calle Vitoria. «Yo era chapista y comencé a trabajar en la panadería», relata. «Una vez entré en un taller y me lié a dar martillazos a unas figuras hasta hacer un escudo». Resultó que gustó mucho y no tardaron en llegarle en cargos. «Pagar, pagaban poco. Pero fueron buenos años. Los más felices de mi vida», reconoce. 

Con especial cariño guarda en su memoria la etapa de Miguel Alcañiz al frente de la San Marcial. Para entonces Carmelo Martín ya se había hecho un nombre dentro de las unidades. Se había convertido en el escultor oficial del Ejército. Cada vez que surgía algún acto o algún mando quería aderezar las fachadas de los edificios, le encargaban alguna de sus obras. Es por eso que el general de la División le encomendó la misión de crear la estatuilla del Premio Coraza, que se entrega con motivo de la festividad de estas fuerzas cada mes de marzo y que han obtenido instituciones como FAE o la Fundación Atapuerca, y personalidades como el pintor José Marticorena o el abogado Amalio de Marichalar. 

«Un día me di cuenta de que llevaba muchos años haciendo esta figura y que yo no la tenía. Así que me cree una para mí», comenta   mientras la coge de una estantería y la muestra orgulloso. Pero no solo presume de premio, también de escudos. Casi todos con motivos burgaleses: la tizona del Cid, la Catedral... Obras que cuelgan del techo de su pequeño taller y que se apresura a descubrir para que «queden bonitos en la foto». 

Entre su extenso repertorio se esconden ejemplares secretos, únicos. Uno es el emblema nacional confeccionado para el Rey Felipe VI, que el monarca nunca llegó a recibir. «Me haría ilusión que lo recibiera algún día», comenta mientras lo enseña. También luce majestuoso el escudo que confeccionó para el expresidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera. «Dudo que sepa que lo he hecho. Ojalá también le llegue», añade. 

Pero todo lo que descansa en su refugio de la calle Ávila no es sino una pequeña muestra. Gran parte de su obra cuelga de muchos de los edificios militares de la ciudad, como a la entrada de la Ciudad Deportiva, la residencia de oficiales ubicada frente al complejo o el edificio de Ingenieros en Castrillo del Val. «La exministra Cospedal preguntó por él una vez que fue a la base. Le gustó mucho», vuelve a presumir. Que la gente siga preguntando por sus escudos, comenta, es el mejor premio a una vida ligada a un martillo con el que no paró de forjar símbolos.