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Derrota para despedirse del Príncipe de Asturias

J.A.D.C.
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El Tubos Aranda cae en casa ante BM Alarcos en un duelo igualado, y que supone el último a orillas del Duero para muchos de sus jugadores

El central madrileño Nico López asiste hacia la derecha a Julen Elustondo en un momento del partido - Foto: Luis López Araico

Derrota del Tubos Aranda Villa de Aranda en su cierre de ejercicio como anfitrión. Partido igualado ante un BM Alarcos Ciudad Real necesitado de puntos por su situación particular en la tabla (tras quedarse a muy poco de optar al sector de ascenso en la primera fase del campeonato ahora lucha con CajaSur por eludir el descenso a 1ª Nacional), y despedida amarga para la plantilla amarilla de una afición, la propia, a la que ya no volverá a ver hasta la próxima temporada.

Quería acabar el conjunto arandino su participación como local dedicando una victoria a la grada el día de la tradicional paellada fin de curso, pero finalmente no pudo ser. Tropiezo ribereño en su lucha por hostigar a BM Alcobendas como primer clasificado de la liguilla de descenso (los madrileños se imponían en casa a Sant Quirze 37-33), y resultado final, 26-29, que deja ya a los pupilos de Mariano Ortega matemáticamente como segundos a falta de una jornada por disputar.

Todo, en un encuentro con triste aroma a despedida, la de varios jugadores que ya son historia viva del club (casos de Julen Elustondo, Nico López o Javier García), y en el que éstos agradecerían el trato recibido en su experiencia a orillas del Duero en los instantes previos a una cita que comenzaría con muchísimas precipitaciones en pista, pero también con otra tanta parte de igualdad sobre la misma.

Merced a los latigazos certeros de José Palacios y Julián Souto para el bloque ciudadrealeño, pero también a los de un Nico López y un Julen Elustondo muy activos en el conjunto local, que permitirían recuperar pronto el terreno perdido de inicio (1-4), para poner en franquicia al bloque amarillo antes del ecuador del primer acto (7-5).

A partir de ahí, el intercambio de golpes se sucedería. Eso sí, sin decantarse la balanza antes del paso por las duchas hacia ningún lado (16-16). Un escenario que sí cambiaría tras la reanudación obligando a Mariano Ortega a detener el encuentro tras apenas cinco minutos disputados (17-20), y que obligaría al cuadro local a ir ya a remolque hasta el final de la cita a pesar del esfuerzo de sus jugadores.