Aranda es la ciudad que más población gana de la provincia

A. del Campo
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En los últimos diez años, la capital ribereña ha incrementado su censo un 1,8%, frente al 0,8% de Burgos

Imagen de una calle de Aranda llena de ciudadanos de diferentes edades. - Foto: Juan Carlos Ontoria

En una época en la que la despoblación acapara titulares, colecciona títulos de estudios y protagoniza los planes de actuación de los Gobiernos, o por lo menos sus discursos, también hay excepciones o poblaciones que afortunadamente se escapan de este mal. Lo más curioso es que estas excepciones se encuentren en una comunidad tan afectada por esta tendencia como Castilla y León. A la hora de buscar estas excepciones que confirmen la regla una de  ellas se encuentra en la capital de la Ribera.

Aranda de Duero es la ciudad de toda la provincia de Burgos que más población ha ganado, siempre en términos porcentuales, que al final son los que valen porque contextualizan las cifras. La villa arandina ha sumado a su padrón 595 vecinos entre 2007 y 2017 (último año en el que hay datos por municipios en el Instituto Nacional de Estadística, INE), pasando de los 31.940 a los 32.535. Lo que se traduce en un incremento de la población del 1,86 por ciento en una década.

La ciudad de Burgos, como es lógico, ha ganado más habitantes en términos absolutos. Si en 2007 la capital burgalesa tenía 174.075 empadronados, en 2017 el censo había subido hasta las 175.623 personas. Sin embargo, este aumento de 1.548 ciudadanos no es tan significativo como el de 595 en Aranda. La razón es que 1.500 vecinos en una población de 175.000 son menos relevantes que 590 para una localidad de 32.500. Esto lo demuestran los porcentajes: mientras los 1.548 habitantes ganados por Burgos representan un incremento del 0,88 por ciento, los 595 de Aranda se traducen en una subida del 1,86 por ciento. Casi un punto porcentual más.

Tanto la capital de la Ribera como la de la provincia burgalesa son dos municipios que consiguen escaparse de la despoblación. Por lo que son excepciones. La regla en Castilla y León es totalmente opuesta y en Burgos, Miranda de Ebro es la localidad que la representa. Sigue una tendencia totalmente opuesta a las otras dos grandes ciudades de la provincia. Miranda ha pasado de los  38.417 habitantes a los 35.608 en el periodo comprendido entre 2007 y 2017. Los 2.809 vecinos que ha perdido la ciudad norteña suponen una reducción de su padrón del 7,31 por ciento.

Otra de las ciudades de la provincia, Briviesca, también sigue una línea descendente y en los últimos diez años ha perdido 367 habitantes, o lo que es lo mismo, ha reducido su padrón un cinco por ciento. La variación en Aranda no parece muy grande, ni siquiera llega al dos por ciento, pero comparando su realidad con la del resto de la Comunidad hace que los datos demográficos de la capital ribereña sean positivos. Gana población en una época en la que mantenerla ya es una suerte.