Unos samuráis a la italiana

Miguel Villoslada
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Reccioni y Acardi nos llevan al Japón feudal con 'Chanbara', una obra publicada por Panini que va a enganchar a los amantes del género

Unos samuráis a la italiana

Chanbara es una obra que te acerca al género de los cómics de samuráis. Nos llega gracias a Panini y es una muestra del gran catálogo de la editorial italiana Sergio Bonelli. Esta serie de la que se han publicado ya dos aventuras, Chanbara: El camino del samurái y Chanbara: El rayo y el trueno, nos hacen viajar al Japón feudal, que ha sido escenario de multitud de obras, tanto del manga como de cine y televisión. El planteamiento de la serie, creada por Reccioni y Accardi, es francamente clásico en todos los aspectos, artísticos, argumentales y si no fuera por el nombre de sus autores, pensaríamos que es una obra proveniente del Lejano Oriente. Hemos de añadir que la factura de la obra es de un excelente nivel en todos sus aspectos.
Los protagonistas de estas aventuras son Ichi un anciano invidente, Tetsuo y Jun, y Daisuke, que sólo aparece en el segundo volumen, y que es un personaje de una construcción imponente. De hecho, es el principal reclamo de esta segunda entrega y por su construcción recuerda a personajes de otras obras icónicas del género como La espada inmortal o El lobo solitario y su cachorro, ambas obras referenciales del género, en el caso de la última sus  lectores encontrarán similitudes con la famosa serie The mandalorian. Pero volviendo a esta notable Chanbara, como toda buena aventura, debemos tener un villano de altura, y Reccioni y Accardi nos proporcionan al malvado ronin Ryu Murasake, un personaje tan abyecto y siniestro que cumple su papel con creces. 


Kurosawa

Estramos ante una serie con todos los elementos para convertirse en una buena historia. Sus tramas son disfrutables y su lectura muy satisfactoria. La saga posee multitud de referencias, que van desde otras obras de género como las famosas películas de Akira Kurosawa Los siete samuráis o Yojimbo, pasando por el western o con otros mangas. 
Estas similitudes sirven de base a buena parte de la obra. Son claramente asumidas por el equipo artístico de la serie, algo que provoca que esta ofrezca todo lo que espera un fan del género, y esto es sinceramente un punto más que favorable para acercarse a ella.
Si Chanbara nos propone buenas tramas como ya hemos comentado y tanto Recchioni como Accardi hacen un trabajo artístico muy notable, solo nos falta ser aficionados al género de samuráis para no tener excusa a la hora de disfrutar de una buena lectura y adentrarnos en la época Edo del japón medieval y todas las aventuras que nos puede ofrecer. 



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