Un grupo de vándalos destroza el albergue de Quintanavides

F.T.
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Rompieron cristales y persianas, mobiliario y electrodomésticos, además de intentar quemar los colchones tras beberse una botella de whisky. Algunos vecinos vieron unos coches «raros»

Los delincuentes destrozaron todas las ventanas en la madrugada del lunes al martes. - Foto: Daniel Canas

«Han venido a hacer todo el daño posible y lo han destrozado todo», manifiesta con rabia la alcaldesa de Quintanavides, Belén Gutiérrez, al contemplar el estado en el que ha quedado el albergue municipal de peregrinos tras sufrir la visita de un grupo de vándalos al que la Guardia Civil trata de identificar con las pruebas y muestras recogidas en un escenario lleno de cristales y mobiliario destrozado.
Los hechos, apunta la alcaldesa, ocurriendo durante la madrugada del lunes al martes y en los mismos participaron varias personas, ya que algunos vecinos vieron unos coches «raros» en las proximidades del albergue, que se encuentra fuera del casco urbano, en la salida hacia Santa Olla, y en su interior localizaron varios vasos y una botella de whisky, pruebas que han sido recogidas, junto a muestras de sangre, por los agentes de la Benemérita encargados de investigar los hechos.
En un primer balance de daños, la alcaldesa ha contabilizado siete ventanas rotas, cristales, marcos y persianas partidas por la mitad, daños en la puerta principal y armarios, destrozos en el baño, un microondas roto e incluso intentaron quemar uno de los colchones en mitad de la calle, «pero no pudieron porque son de material ignífugo», apunta Gutiérrez, que considera, a la espera de la evaluación de daños por parte de la compañía de seguros, que los destrozos causados en el inmueble superarán los 3.000 euros.

Sospechas. La alcaidesa, que tiene sus sospechas sobre la autoría de los destrozos, espera que las investigaciones de la Guardia Civil den sus frutos y puedan identificar a los delincuentes, «que sabían a lo que venían, a destrozarlo todo, a nada más y aprovecharon que el edificio está a las afueras del pueblo y que está cerrado. Ha sido puro vandalismo de chavales mayores». El hecho de que el asalto al albergue se registrara un lunes, no en fin de semana, hace sospechar de que los autores residen en la comarca y conocen bien la zona, ya que algunos vecinos apuntaron que escucharon ladrar a los perros pasadas las tres de la madrugada. 
Tanto la alcaldesa como los vecinos, orgullosos de contar con uno de los primeros albergues de peregrinos que se abrieron en la Vía Bayona-Camino de Santiago, confían en que los delincuentes puedan ser identificados, «y paguen por los daños causados». 
En la actualidad este albergue para peregrinos a Santiago de Compostela que transitan por la Vía Bayona y que lleva el nombre de Esperanza Martínez, impulsora del mismo ya fallecida, se encuentra cerrado a la espera de que alguna persona se quiera hacer cargo del mismo, indica la alcaldesa, quien lamenta que esta instalación que abrió sus puertas en 2012 esté cerrada y sin ofrecer ningún tipo de servicio a los vecinos y peregrinos. El edificio de nueva construcción dispone de dieciséis plazas y se ubica en una zona de arbolado situada en dirección hacia Santa Olalla, un lugar idóneo para el descanso y reponer fuerzas.