La diócesis estima que el 70% de las piezas sustraídas en este siglo han sido recuperadas

I.E. / Burgos
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Hay robos dolorosos, como el de la Virgen del Torreón, de Padilla de Abajo

La diócesis confía en que todas las obras desaparecidas en la última gran oleada de robos que ha sufrido la provincia vuelvan a sus lugares de origen. Hay motivos para ser optimistas. Juan Álvarez Quevedo, delegado de Patrimonio, subraya que en este siglo han sido recuperadas más del 70% de las piezas expoliadas en la provincia.

Aún recuerda  la operación desarrollada en el año 2005, una actuación policial que permitió la recuperación de prácticamente todo lo saqueado en una de las más virulentas oleadas de robos de arte sacro en la provincia. La Brigada de Investigación de Patrimonio Histórico, advertida por un marchante de arte y antigüedades de Segovia, consiguió recobrar lo robado en aquel año: dos tallas de madera policromada que representaban a San Antón y a San Roque, de finales del XVI y procedentes de Olmedillo de Roa; una talla en madera policromada de la Virgen con el Niño, del siglo XVII, y dos columnas y un retablo, de los siglos XVII y XVIII, pertenecientes a Cabañes de Esgueva; dos relieves del siglo XVIII de Castrillo Mota de Judíos; cinco relieves del siglo XVI de Villorejo; seis relieves del siglo XVII de Grijalba; otros dos de Castrillo Río Pisuerga y sendos óleos de Valtierra.

Los éxitos policiales -incluido el del pasado mes de diciembre- es lo que lleva a la Iglesia burgalesa a confiar en recuperar todas las obras expoliadas. Con todo, hay algunas de gran valor que continúan en paradero desconocido y cuya desaparición «duele» aún en la Iglesia. Una de estas piezas es la Virgen del Torreón, talla románica de finales del siglo XII saqueada de la iglesia de Padilla de Abajo en el año 1992. «Una pieza realmente valiosa, y es uno de los casos más dolorosos que tenemos», explica la misma fuente.

Hay otras joyas expoliadas relativamente hace poco y que no han aparecido. De la iglesia visigótica de Quintanilla de las Viñas faltan desde 2004 sillares labrados con las imágenes de sendos apóstoles o evangelistas. El robo fue un golpe perfecto y eficaz, a todas luces bien estudiado, dado que las piezas tenían un peso más que notable: 130 kilos cada una. El temor de los de los investigadores es que pudieran haber salido del país, lo que complicaría aún más su recuperación.

No se trata de arte sacro en este caso, pero hay otra obra en Burgos cuya desaparición trae de cabeza a los investigadores de la Guardia Civil. Se trata del mosaico de Baños de Valdearados. El Grupo de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil continúa con la investigación cuatro años después del robo. De hecho, en Madrid están abiertas dos líneas de investigación. Una de ellas sitúa la escena del ‘El Triunfo de Baco’ «no lejos» de Burgos y otra «más lejos», según Javier Morales Bravo de Laguna, capitán de la unidad, hace dos años a este periódico.