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Ignacio Camarero

Dibujos de Ciudad

Ignacio Camarero


Efecto Dunning Kruger

05/06/2022

Corría el año mil novecientos noventa y nueve. Justin Kruger y David Dunning lideraban una investigación de sociopsicología en la Universidad de Cornell. Tenían como objetivo medir la relación entre la satisfacción personal y las competencias adquiridas por los estudiantes. Las pruebas se dividieron en tres bloques: inteligencia emocional, razonamiento lógico y habilidades gramaticales. Hubo dos conclusiones. Los alumnos con menos capacidades adquiridas y resultados más bajos se consideraban más competentes y hábiles. Los más formados, por el contrario, no eran conscientes de ello. Tendían a subestimarse. Daban por sentado que las tareas que les eran fáciles lo eran para todos. La ciencia demostraba, por fin, lo que el refranero y los motes castellanos viejos ya sabían. ¡La ignorancia es atrevida…! ¡Ningún tonto se queja, no les irá tan mal…! ¡Ni cien listos son capaces de adivinar lo que va a hacer un tonto…! ¡Calientasillas…! ¡Pelamanillas…! ¡Peinaovejas…! Veintidós años después, en pleno nuevo régimen, ya no se discute el efecto Dunning Kruger. Para qué. Han ganado los que han ganado. El señor Rubiales, don Luis, seiscientos setenta y cinco mil al año, preside la Federación Española de Fútbol. La señora Ortiz, doña Letizia, ciento treinta y seis mil, reina en España. Así que el problema es otro. Lo de verdad difícil es saber cómo educar a nuestros hijos.

La reforma de la señora Celaá, doña Isabel, lo ha comprendido perfectamente. Cuantas menos habilidades tengan nuestros jóvenes, más creerán poseer. Cuantas más, menos. Quién quiere la tristeza del conocimiento si puede tener la felicidad de pasar de curso sin aprobar. El señor Marañón, don Vicente, también parece haber expuesto al límite sus capacidades esta semana. El presidente de Promueve ha declarado que la adjudicación de un contrato de servicios públicos a dedo deja de ser una indecencia cuando la empresa contratada es la que idea y solicita el objeto del contrato. Algo así como si Carolina Herrera propusiese el uniforme obligatorio entre los funcionarios a cambio del derecho al encargo. El vicealcalde, eso sí, ha quedado lleno de satisfacción. También el alcalde. ¿Efecto Dunning Kruger…? No sé. Lo que diga la ciencia…