Un regalo prehistórico

R.E.M.
-

Los sanitarios y sus familias disfrutan de las jornadas gratuitas en el Paleolítico Vivo como reconocimiento a su labor durante la pandemia

Un regalo prehistórico

«Que conozcan animales a punto de desaparecer por culpa del hombre, que vean que hay otros protagonistas ajenos al coronavirus que también pueden estar sufriendo y  les estamos intentando salvar como ellos han salvado humanos». Así explica Eduardo Cerdá, director de Paleolítico Vivo, la iniciativa que han llevado a cabo para agradecer a los sanitarios el trabajo que han realizado durante la pandemia. Extendiendo el mensaje de Félix Rodríguez de la Fuente, su objetivo principal consiste en hacerles viajar en el tiempo hasta la Prehistoria y también por la naturaleza.
Han sido meses de trabajo sin descanso para los sanitarios, que han batallado en primera línea para frenar la pandemia. Cerca de 500 sanitarios y sus familias se han apuntado a estas jornadas gratuitas en el Parque de Salgüero de Juarros. Hoy han comenzado los primeros, unos 100, divididos en grupos de 25. La mayoría acudían de centros de salud de Castilla y León, pero también llegaron desde País Vasco, Madrid o Cantabria.
«Lo que ellos han hecho y serían capaces de hacer por nosotros no tiene precio, cualquier cosa que hagamos es poca», manifiesta Manuel Rojo Guerra, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Valladolid y promotor de la actividad. Su hija trabaja como sanitaria en Londres y conoce de primera mano por lo que han pasado estos profesionales, por ello desea que por un momento olviden lo malos momentos que han pasado disfrutando de este viaje.
Durante más de dos horas y media pudieron conocer de cerca cómo era el caballo de Przewalsky, konik o el uro. Aunque los bisontes europeos fueron una vez más quienes consiguieron sorprender a los visitantes, especialmente el ‘pequeño’ Félix que permanecía tumbado en la sombra.
Amparo Barbadillo no había estado anteriormente en la reserva y reconoce que le parece un regalo magnífico para disfrutar junto a su marido Gerónimo y  su hija Marta. Trabaja en atención primaria y desarrolla que lo que ahora le pediría a la población es que sea responsable:  «Una mascarilla, un lavado de manos o una distancia social, algo tan fácil y barato, puede llegar a parar esto como si tenemos vacuna». Y es que durante toda la visita estuvieron muy presentes estas medidas, que se convirtieron en protagonistas dentro de la mochila de la excursión junto al buen calzado o la gorra.
Desde Santander acudió Chari «exclusivamente» para visitar este espacio con su hija, su hermana y su amiga. Ya tenía ganas de pasar tiempo junto a ellas, y que como familiar de sanitaria asume que lo han «sufrido». Aunque había visitado Atapuerca, el Parque Paleolítico Vivo lo ha descubierto hoy y ha quedado «encantada», en parte también debido a que le trae muy buenos de su infancia cuando iba al campo con su madre.
El objetivo de Nuria Rodríguez, sanitaria, era que disfrutasen los más pequeños de la casa, quienes quedaron impresionados con los animales. No quería desaprovechar la oportunidad de «combinar naturaleza y familia», y la experiencia no decepcionó.
«La visita de los animales ha sido magnífica, pero creo que lo que más me ha gustado es la parte de arqueología experimental», comenta Raquel González, enfermera en el Hospital Universitario de Burgos. Como bien explica, las técnicas para hacer fuego, cazar o fabricar armas suponen también una parte importante en esta inmersión en la Prehistoria que sirven para conocer «de dónde venimos y hacia dónde tenemos que ir».
Aunque a Raquel le parece una gran iniciativa, también considera que esto no tiene que ser algo temporal y que su trabajo se tiene que valorar siempre por el gran esfuerzo que hacen, no solo en tiempos de pandemia. «Lo que necesitamos es que la sanidad se mantenga pública y reconocida, y que se de más dinero y recursos».