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Roberto Peral

Habas Contadas

Roberto Peral


De colores

17/01/2022

Henry Ford, pionero de la cadena de montaje industrial, pintaba de negro todos los coches que fabricaba porque le salía más barato, y además sabía explicárselo al personal con gentileza y salero: «Nuestros clientes pueden comprar su automóvil del color que deseen, siempre y cuando deseen que sea negro».

Desde aquellos tiempos heroicos hasta hoy mismo, las ciencias han adelantado una barbaridad, y hace unos días asistíamos arrobados al último prodigio de la industria automotriz, el BMW iX Flow, un coche eléctrico de cualidad camaleónica capaz de cambiar de color en unos pocos segundos. No se trata solo de un capricho para conductores antojadizos o de un simple señuelo para enamorados de la tecnología, según defiende la marca: al parecer, que nuestro auto sea negro en verano y blanco durante la temporada fría reduce sensiblemente los consumos de batería.

No debería, en cualquier caso, asombrarnos en exceso esa capacidad de mutación cromática, puesto que también la han acreditado sobradamente los profesionales de la política, dispuestos a cambiar el color de sus ideas según los correspondientes criterios de conveniencia: fíjense, si no, en el PP castellanoleonés, que, espoleado sin duda por la vecindad de las elecciones, ha pasado de defender la ganadería extensiva como único modelo sostenible y manifestarse oficialmente contra las macrogranjas, a negar ahora la existencia de tales explotaciones solo para acumular munición con la que disparar contra el ministro del ramo.

También se ha envuelto en un tono distinto, mucho más mesurado, el flamante candidato de Vox a la presidencia de la Junta, el burgalés Juan García-Gallardo Frings, que se afana estos días en borrar unos cuantos mensajes que publicó en su momento en las redes sociales en los que divulgaba opiniones alarmantemente homófobas y racistas, por mucho que en su partido argumenten que se trataba de cosas de chiquillos.

No es, pues, el BMW iX Flow el único capaz de pasar del blanco al negro casi sin inmutarse, aunque, igual que les ocurre a algunos desahogados, nunca llega a ponerse colorado. Pero, en fin, todo se andará.