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El bosque del Ibex 35

P.C.P.
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Grandes empresas como CaixaBank, Bankia, OHL o Pernord Ricard compensan su huella de carbono en los páramos del Arlanza a través del proyecto Refo_RestaCO2 del grupo Inclam

El bosque del Ibex 35

Los páramos y valles que riegan el Arlanza y el Arlanzón influyen en la curva del Ibex 35. Puede que su aportación a la inmensidad de los factores que rigen los destinos de la Bolsa y la economía española sea mínima pero, como en todos los grandes retos, los gestos también suman. Y no hay empresa mayor para la humanidad que la lucha contra el cambio climático, porque en juego está su propio futuro.

Grandes compañías como Bankia, CaixaBank, OHL, Pernod Ricard o Jamones Aljomar, y también otras pequeñas firmas con gran conciencia medioambiental, han elegido compensar su huella ecológica a través del proyecto Refo_RestaCO2 que el grupo Inclam puso en marcha hace ya 8 años en parcelas de Revilla-Cabriada (pedanía de Lerma) y Santa María del Campo. Actualmente, se han plantado ya más de 47 hectáreas con árboles autóctonos en terrenos degradados o baldíos y aunque la pandemia ha impedido que la superficie crezca en 2020, para este año se prevé una nueva acción.

El grupo, especializado en la gestión del ciclo del agua y en el cambio climático, calculaba desde 2009 sus emisiones y empezó a compensarlas a través de la compra de derechos de emisión para unos años después decidirse por reforestar sus propios terrenos.

Contactó con la Junta Vecinal de Revilla-Cabriada, que llevaba años aspirando a subvenciones de la Junta de Castilla y León con ese mismo objetivo sin éxito y llegaron a un primer acuerdo para la cesión de una parcela de poco más de 4 hectáreas, por 40 años, sin ninguna contraprestación económica para la localidad pero sí con unos beneficios medioambientales que 8 años después ya empiezan a coger altura, la de aquellos primeros pinos y encinas plantados en suelos agrarios improductivos, que se espera absorban 619 toneladas de CO2 en 4 décadas de vida.

Esa fue la semilla de un proyecto que al año siguiente repitió en la pedanía de Lerma, con 7,12 hectáreas más, y que después se trasladó a Santa María del Campo, donde ha desarrollado las otras 5 fases del proyecto en casi 36 hectáreas.

Aún queda terreno disponible en Santa María del Campo y, en el caso de agotarse, Inclam tiene la opción de firmar convenios con otros municipios burgaleses que deseen sumarse a este programa. Del mismo modo, está abierto a otras compañías que quieran sumarse, ya que al sumar árboles, «no solo alcanzan para compensar nuestra huella, sino que generamos una huella positiva (Huella+), y a través de ella otras empresas pueden compensar», explican desde Inclam, «algo que no es tan sencillo para las empresas que no tienen una larga trayectoria y experiencia en cambio climático» y requiere mucho papeleo.

Los interesados pueden contactar con Inclam (915 749 107 o info@refo-restaco2.com) para conocer los detalles del proceso de compensación y el precio. Una vez formalizado el acuerdo, son los colaboradores los que presentan la documentación en la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), siempre con el asesoramiento del grupo. «Sin la colaboración de las empresas, el proyecto no sería posible y menos su mantenimiento a lo largo de los años», puesto que otro elemento diferenciador de este proyecto radica en la adquisición de compromisos a largo plazo, como mínimo 40 años de mantenimiento de las masas forestales generadas.

Las plantaciones superan ya los 60.000 ejemplares y se realizan con 9 especies de árboles autóctonos: Quercus ilex (encinas) y Quercus faginea (roble valenciano), Pinus nigra (pino) y Pinus pinea (pinos piñonero), Prunus amygdalus, Prunus spp y Prunus spinosa (almendros, cerezos) y Crataegus monogyna y Crataegus spp (espino blanco y otros espinos). Se trata, por tanto, de una zona de relieve irregular, con una altitud que va desde los 700 metros en las riberas de los ríos hasta los más de 900 en las cotas superiores de los páramos, con suelos con una textura franca y escaso contenido en materia orgánica y donde la vegetación natural ocupa escasas superficies, puesto que la mayor parte de los terrenos se dedican a la agricultura.

Las dos primeras fases sirvieron además como estrategia de responsabilidad social corporativa, al ser plantadas por los propios empleados de Inclam, que no descarta ampliar el proyecto en Burgos o replicarlo incluso fuera de España.

Solo 3 más en el Registro Nacional
Refo_RestaCO2 fue uno de los 5 primeros proyectos inscritos en el Registro Nacional de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción de dióxido de carbono (voluntario). En la actualidad, 7 de los 10 proyectos que aparecen en su buscador dentro de la provincia de Burgos corresponden al grupo Inclam. Los otros tres se reparten por:

Fresno de Rodilla y Quintanapalla. Parte de las 101,5 hectáreas que reforesta la firma Land Life Company sufrieron un incendio en 2012.

Sargentes de la Lora. El Ayuntamiento planea convertir 62,73  hectáreas de pastizales, muy cercanas al núcleo de población, en zonas de paseo y sombra en verano.

Albillos. Se trata de repoblar fincas perdidas o eriales muy cerca de su término municipal y de Burgos capital, además de mantener de la biodiversidad, que radica no solo en la presencia de especies amenazadas, sino en el conjunto de comunidades vegetales y faunísticas que albergará el proyecto. Supera las 11 hectáreas y podrá absorber 1.140 toneladas de CO2 en 50 años.