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Luis del Val

LA COLUMNA

Luis del Val

Periodista y escritor


El 1933 de Cataluña

14/12/2021

Las postrimerías del año 2021 en Cataluña presentan circunstancias muy parecidas a los albores del nazismo del año 1933 en Alemania. Los mostrencos sucesos en Canet de Mar han destapado con impudicia todos los síntomas totalitarios de una persecución sin cuartel a todos aquellos que no compartan las ideas secesionistas. Contemplar a los jubilados secesionazis de excursión totalitaria para amedrentar a unos niños que salen de la escuela, y meterles el miedo en sus mentes infantiles, es una de esas exhibiciones impúdicas que constata cómo ya se ha perdido cualquier disimulo. Uno de los padres del secesionismo, el estafador y beneficiario de mordidas Jordi Pujol, guardaba las formas, tanto en las palabras como en los gestos, pero estos herederos del Nada Honorable Pujol, se han sacudido cualquier prudencia y actúan como lo que son: matones de españoles o de cualquiera que no sea secesionazi.

La última muestra del desvarío imperante la ha dado la presidenta del Parlamento regional, Laura Borrás, que ha propuesto que el consejero de Educación se convierta en director del Colegio de Canet de Mar para que no se cumpla la sentencia de impartir el 25% de las clases en español.

Laura Borrás era una señora inteligente, buena filóloga y profesora, pero en su degeneración nacional-fascista tiende, cada día más, a equipararse a alguna de las tontas contemporáneas, sin conocimientos, ni currículo, que adornan el Consejo de ministros de Moncloa.

Laura Borrás quiere que, en caso de incumplimiento de las leyes, no paguen las multas o vayan a la cárcel los profesores, sino el consejero. ¡Vaya compañerismo! Yo que el consejero me tentaría la ropa y la cartera, porque esto de los indultos no podrá ser una función de sesión continua, y al que le toque la indemnización igual le pilla un futuro sin forofada y con otro Gobierno. El consejero ya está investigado en un sumario de fondos públicos. Diría que Laura Borrás quiere que vaya a la cárcel. Y ya sabemos cómo terminó 1933 cuando llegó 1945.