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Las ventas de viajes se reactivan pese al alza de precios

B.G.R.
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El sector va camino de una recuperación que está siendo lenta y que todavía no alcanza el nivel de 2019. Los destinos nacionales siguen copando las preferencias de los burgaleses

Las costas españolas y las islas acaparan la mayor parte de las reservas veraniegas. - Foto: Valdivielso

Nada tiene que ver el escenario actual con el de hace un año, cuando estaba a punto de estallar la quinta ola de la pandemia. Las agencias de viajes van recuperando su actividad, aunque esta todavía se sitúa por debajo de los niveles de 2019, un ejercicio que el sector califica de «muy bueno». Uno de los lastres están siendo los recorridos internacionales, que no terminan de despegar aunque van cogiendo ritmo, al que se suma otra circunstancia que provoca un recorte en la duración de las estancias; el alza de los precios debido a la inflación.

La Asociación Burgalesa de Empresarios de Agencias de Viajes (Abeav), que agrupa a los negocios independientes, sitúa en torno al 20% el aumento de las tarifas respecto a ejercicios previos a la crisis sanitaria, sobre todo en destinos especialmente atractivos para los burgaleses como Cádiz y Huelva, tal y como explica su vicepresidenta, Gema Alonso. «El aumento del coste de los suministros y del carburante se repercute en las tarifas de los hoteles y de los billetes de avión, además de que ya se percibe  la llegada de turistas extranjeros y todo influye», señala, apostillando que esto se traduce en que el cliente «reserva siete noches en lugar de las diez que cogía habitualmente».

A pesar de todo, el colectivo empresarial valor la actividad actual, marcada principalmente por los destinos nacionales como las dos islas y toda la península, incluido el país vecino, Portugal. Tan solo en la costa Dorada y Brava la demanda es menor. En este sentido, Alonso precisa que los ciudadanos tienen ganas de viajar, teniendo en cuenta que «algunos llevan dos años sin salir» por la pandemia. Siguen prefiriendo no alejarse demasiado de su lugar de origen, a lo que se suma que todavía hay destinos internacionales con restricciones (Japón permite su entrada desde este viernes aunque solo a grupos) o con la exigencia de realizarse pruebas a la entrada y la salida, «algo que encarece más el precio».

Alonso reconoce que empieza a notarse cierto movimiento en Estados Unidos y Asia, aunque lo más vendido es el Caribe, con recorridos preferentes como Costa Rica,  algún país de Asia (Tailandia) y Egipto, cuyo interés ha repuntado y «se está comercializando muy bien». Roberto Ballesteros, de Receto Viajes, añade a estos destinos  los de Turquía, Jordania y las Maldivas, mientras que precisa que en Europa, a pesar de haberse eliminado el pasaporte covid, «están parados los países del Este» debido al conflicto bélico en Ucrania.

Los últimos en  los ERTES. Esta reactivación no supone, sin embargo, que el sector se encuentre en la misma situación que en el verano de 2019. «Falta que las ventas se incrementen un 30%», subraya Alonso y corrobora Ballesteros, quien asegura que «se trata de una carrera de fondo y todavía queda mucho», aunque reconozcan que están en el camino. En este punto, el responsable de Viajes Receto pone el foco en que esta actividad empresarial es a la «más está costando recuperarse, manteniéndose los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo hasta última hora», por delante de la hostelería o el comercio porque «a mí no se me llena la oficia como sí que ocurre en una terraza». Y a todo lo anterior, añade que llega el momento de devolver los ICO: «No todos los empresarios pueden aguantar».

Desde que comenzara la pandemia se ha visto cómo estos negocios son especialmente sensibles al momento sanitario o a las circunstancias internacionales. A finales de julio del año pasado, se frenaron las reservas y aumentaron las cancelaciones por la quinta ola, lo que provocó que sus previsiones más optimistas, contando con la temporada alta, pasaban por alcanzar una facturación anual de  solo el 30%, lo que suponía afrontar los gastos fijos del negocio. 

Lograron llegaron hasta el 50%, pero después la variante Ómicron del virus paralizó de nuevo las ventas en el mes de diciembre. Con la entrada de 2022 y la progresiva eliminación de las restricciones, las agencias de viajes comenzaron a ver la luz, sin que por ello dejaran de notar las repercusiones de la guerra en Ucrania, que de nuevo repercutió en las reservas internacionales previstas para Semana Santa, principalmente en los recorridos de media distancia.