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José María Chomón

Bailando bajo el diluvio

José María Chomón


La casta fiscal

30/06/2022

Andamos entregados a las actividades festivas propias de estas fechas. Burgos con sus fiestas locales, que, ¡o casualidad!, coinciden con la gran fiesta de Hacienda, su IRPF. Claro que… esta última, la de Hacienda, tiene su apartado VIP, es decir, la de esos personajes encargados de legislar que tienen la buena costumbre de favorecerse a sí mismos. Los políticos -diputados, senadores, representantes en las diferentes cortes regionales, concejales…- disfrutan del caviar fiscal prohibido para el resto de ciudadanos de segunda categoría, que somos los paganos. También disfrutan de un buen caviar fiscal algunos empresarios que aprovechan su falta de escrúpulos para que, por ejemplo, su familia utilice coches, teléfonos, ordenadores, comidas… de empresa, con el consiguiente ahorro y desgravación fiscal. Pero esta… es otra historia.

En los dos mil caracteres de esta columna podemos decir que nuestros políticos disfrutan de un sistema fiscal privilegiado, recogido en el artículo 17.2.b de la Ley del IRPF. A estos privilegios los denominan indemnizaciones por razón de servicio. En román paladino, se trata de dietas que no precisan justificación. Aunque no se las gasten las cobran. Ello supone que los diputados de provincias declaran en el IRPF los casi 43.000 euros de sueldo (como mínimo), pero no los cerca de 28.000 que reciben como dietas para alojamiento y manutención, aunque dispongan de vivienda propia en Madrid o se alojen en casa de un familiar o compartan piso o…. Además de los casi 2.000 euros de dietas mensuales por catorce pagas, nuestros congresistas tienen una tarjeta con 3.000 euros anuales para taxis -sin justificación- y sus gastos de viajes y desplazamientos están pagados. Estas dietas las ingresan, aunque no haya actividad parlamentaria y las cobraron, por ejemplo, cuando estuvieron en sus casas confinados por la pandemia. Por el contrario, un contribuyente normalito, ciudadano de segunda categoría, puede deducir un máximo de 53 euros diarios por desayunar, comer, cenar y dormir y ¡ojo!, con justificación.